La evolución de Calpurnia Tate, de Jacqueline Kelly

Calpurnia Virginia Tate (Callie Vee) es una niña de casi doce años que vive en una gran familia acomodada del estado de Texas, en 1899. Con el siglo XIX a punto de terminar, la protagonista de esta historia se nos presenta como una auténtica joya. En ella se representan todos los grandes avances de la ciencia, los descubrimientos, inventos y nuevas teorías que se traducen en grandes esperanzas por el siglo que va a empezar.

La única niña de siete hermanos, Calpurnia tiene que convertirse en una mujer útil para un futuro matrimonio, aprendiendo labores del hogar que a ella le aborrecen (como por ejemplo bordar, tejer o cocinar) y a tocar el piano. Todas las aspiraciones de su madre se centran en ella y su presentación en sociedad, así como en la entrada de su hermano mayor Harry, su hermano favorito, en la universidad. Pero Calpurnia quiere otra cosa para sí misma, a ella le gustaría aventurarse por el mundo y ser científica.

Estas aspiraciones, tan curiosas para una niña de su época, la acercan a su abuelo. La relación y la intimidad que se establecen entre ambas personas, que en un principio parecían tan diferentes, es una fuente de ternura inagotable, pero también el camino hacia la búsqueda de identidad y de libertad de una niña que no entiende el papel que le ha tocado desarrollar. Calpurnia descubrirá junto a su abuelo El origen de las especies, de Darwin, los secretos de la física y las aventuras de Verne o Defoe.

Una historia de exploración y reconocimiento, de emociones y aspiraciones, de esperanzas y luchas por sobrevivir siendo uno/a mismo/a en un mundo en continua evolución. Una historia de amor por la naturaleza y de amor por la libertad. Una historia escrita en primera persona, con voz de niña y un alma crítica con todo lo que le rodea.

En definitiva, una historia muy normal. Una historia de una familia tradicional del siglo XIX, con sus cotidianidades, sus costumbres, sus amores y desamores, sus amistades, etc. Y al mismo tiempo una historia extraordinaria, sobre una pequeña científica en ciernes y todas sus preguntas, sus respuestas, sus inquietudes, sus ensayos, sus errores, sus aciertos, etc.

“Algún día iba a tener todos los libros del mundo, estantes y estantes llenos. Viviría en una torre hecha de libros; me pasaría el día leyendo y comiendo melocotones. Y si algún caballero con armadura se atrevía a acercarse en su blanco corcel y a rogarme que le lanzara mi trenza, lo acribillaría con huesos de melocotón hasta que se marchara”.

“Cogí el sándwich y Grandes esperanzas y me metí en la cama con una extrema sensación de lujo. Ahhh. Cama, libro, gatito y sándwich. Realmente, todo lo que una necesita en la vida”.

“Mientras ella encendía las lámparas del salón, yo guardé mi labor y salí como una flecha por la puerta principal. Ya no quedaba mucha luz. Demasiado tarde para recoger muestras diurnas. Genial. Ya veía los titulares: CHICA CIENTÍFICA FRUSTRADA PARA SIEMPRE POR ESTÚPIDO PROYECTO DE COSTURA. UNA PÉRDIDA INCALCULABLE PARA LA SOCIEDAD. LA COMUNIDAD CIENTÍFICA AL COMPLETO LO LAMENTA”.

“-Abuelito… [...] Las chicas… las chicas también pueden ser científicas. -Ambos fingimos no notar el temblor en mi voz-. ¿Verdad?
[...]
-¿Se lo has preguntado a tu padre? ¿O a tu padre?
-¿Cómo? No, claro que no. ¿Por qué iba a hacerlo?
-Porque tal vez tengan algo que decir al respecto. ¿No se te ha pasado por la cabeza?
-Oh -contesté con amargura- ya sé lo que tienen que decir. ¿Por qué cree que ya no salgo nunca de la cocina? Por eso se lo pregunto a usted.
[...]
-¿No hablamos del elemento químico de la señora Curie? ¿De la laechuza de la señora Maxwell? ¿Del pterodáctilo de la señorita Anning? ¿De su ictiosaurio?”

“Era la primera mañana del primer día del nuevo siglo y la nieve cubría el suelo. Cualquier cosa era posible.”

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