Entrevista a Susana Rodríguez, traductora de ‘El Viaje’

SUSANA_RODRIGUEZSusana Rodríguez Álvarez es editora en Impedimenta y traductora de El Viaje, que recibirá el lunes 20 de noviembre el Premio Libro Kirico en la Categoría de Obra Traducida..

Susana es licenciada en Psicología pero su “vocación empedernida por las Letras” pudo más que su título y acabó de lleno en el mundo del libro. Y lo ha sido prácticamente todo: librera durante diez años en Hiperión, correctora para distintas editoriales, editora y traductora.

Hemos hablado con ella de su experiencia, del premio y del mundo de la traducción.

Lo primero, ¿qué supone recibir este premio de las librerías del Club Kirico?

Pues, sobre todo, un gran honor, acompañado de una enorme alegría. Los premios y reconocimientos hacen ilusión en cualquier caso, pero si este viene además de los libreros, el orgullo y la satisfacción que uno siente por su trabajo, que en mi caso se ejerce la mayoría del tiempo en el silencio de un despacho, es doble.

Además, de este modo siento que se premia también un proyecto que decidimos emprender hace solo un par de años con todo el cariño. La Pequeña Impedimenta, una colección para los más pequeños, para contribuir a ir “haciendo” pequeños lectores.

Desde la Psicología a librera, editora y traductora ¿Cómo fue el paso?

Pues de lo más prosaico. A pesar de una vocación empedernida por las Letras, en mi casa les horrorizó que cursara una carrera “sin salidas”, de modo que para ceder un poco tiré por la psicología. Pero la cabra tira al monte, y yo, además de seguir devorando libros, trabajé en Ferias del Libro para contribuir a mis estudios, de ahí me ofrecieron trabajo en una librería, donde conocí a muchos editores que acabaron proponiéndome trabajos de correctora… Y aquí estoy, editando y traduciendo en un lugar privilegiado, tal y como yo lo veo.

¿El haber sido librera da ciertas ventajas en el trabajo de editora?

Eso creo. El contacto directo con los lectores, que ahora para mí se reduce prácticamente a las ferias, te hace ver tus aciertos y tus errores. Y te ayuda a mejorar en tu trabajo. Además de que, al haber estado del otro lado, comprendo las dificultades del oficio del librero e intento colaborar con ellos en todo lo que está en mi mano.

¿Hay claves especiales en la traducción de libros infantiles?

Pienso que aunque la traducción de libro infantil puede parecer en un principio muy sencilla, requiere de cierta pericia que, en mi caso, proviene del trato continuo con niños (sobre todo Bruno y Vera, mis dos hijos, unos grandes “testadores” del texto del libro). Es necesario a veces alejarse un poco de la traducción literal para contribuir con expresiones infantiles propias de nuestra lengua y hacer el texto accesible al pequeño público lector sin perder nada de su contenido.

¿Cuál crees que es la contribución del traductor para el éxito de un libro?

Absoluta y esencial. Sin los grandes traductores jamás habríamos sido capaces de leer a los grandes de la literatura. A ellos les debemos mucho. Gran parte de mi trabajo consiste en la edición de textos, y el oficio del traductor merece el máximo de mis respetos. No puedo dejar de maravillarme ante la pericia de muchos, ante su absoluta profesionalidad. Ellos son la base de una buena editorial.

¿Cómo ves la figura del traductor en la actualidad? ¿Hasta qué punto son necesarias campañas como #AutoresInvisibles, del Observatorio de la Lectura y del Libro, para dar visibilidad a una profesión que parece relegada a un segundo plano?

Creo que cada vez cobra más importancia y es más reconocida. Los lectores empiezan a exigir traducciones directas de los idiomas de origen, cosa que antes no hacían, por ejemplo, haciendo que se revalorice aún más esta figura. Es cierto que es un campo en el que hay aún mucho “intrusismo”, pero los grandes empiezan a ser cada vez más reconocidos de múltiples maneras y a tener más visibilidad. Yo estoy muy orgullosa, de hecho, de que editoriales como Impedimenta coloquen el nombre del traductor en la cubierta del libro.

Campañas como la del Observatorio son muy necesarias. La profesión del traductor es muy solitaria y los reconocimientos a su labor y su valor no deberían olvidarse. Nunca se hará lo suficiente por una figura que es tan importante a veces como el propio autor para que el público reciba una experiencia lectora similar a la que tiene el lector de la lengua original. Su labor es infinita, pues muchas veces no consiste solo en la mera traducción sino que realizan labores de investigación, documentación, etc.

‘El Viaje’ trata sobre el drama de los refugiados. ¿Cómo de importante es editar libros con contenido social dirigidos al público infantil?

Según entiendo yo la educación, creo que es esencial transmitir a los niños, en su lenguaje, cosas que les llegan a través de múltiples medios de comunicación a diario, creándoles una confusión absoluta. No les podemos engañar, pero el lenguaje adulto muchas veces es inaccesible para ellos, y la educación en determinados valores comienza a unas etapas muy tempranas, por eso libros como El viaje me parecen importantísimos para formar unos adultos responsables, además de crear futuros lectores.

¿Cómo de importante es el papel de las librerías en la prescripción de libros infantiles y juveniles para el fomento de la lectura?

Las librerías son el último punto de contacto con el público. La oferta en cuanto a libros infantiles y juveniles, no siempre adecuados, es en estos momentos enorme, y por tanto considero que el papel del librero, que elige los libros, los mima en su librería, los recomienda… es básico para lograr que el público acceda a un determinado título. ¡Cuántas veces no entro yo a una librería y me dejo aconsejar por los libreros para llevarme las lecturas de mis hijos, que son un ámbito en el que ando más perdida que con los adultos! La verdad es que nunca fallan…

Para terminar, nos encantaría que recomendaras dos libros de literatura infantil. El primero de Impedimenta, por supuesto. El segundo de otro sello editorial.

Pues de nuestra colección de ilustrados recomendaría Los lobos de Currumpaw, de William Grill. Es una historia preciosa, y real, de un cazador de lobos que tras su fatídico encuentro con uno de estos animales acabó convirtiéndose en un gran defensor de la naturaleza.

Y me gustaría recomendar también el que se ha convertido en el clásico del mes en las lecturas “antes de ir a dormir” en mi casa, El hada acaramelada, una recopilación de poemas de Gloria Fuertes, de la editorial Nórdica tan divertida y pegadiza que nos la sabemos de memoria…

 

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