Un estudio vaticina una «reducción drástica» de las librerías en Asturias (Ana Fernández Abad – El Comercio Digital / Oviedo)

Sus conclusiones dibujan un panorama bastante negativo: «El resultado que cabe esperar en unos años es la reducción drástica del número de librerías en Asturias».

Sostiene el estudio que «la elevada edad de los empresarios del libro, la inseguridad sobre el relevo generacional y la fuerte competencia, han sido interiorizados por el sector como una indicación del final de una época que conduce a una inercia que lastra la modernización del sector y que, incluso, apunta a una importante reducción de su tamaño en los próximos años». Complicado argumento el que dirige a la conclusión final de que la librería tradicional corre peligro de extinción extremo en Asturias, donde, paradójicamente «hay una densidad de librerías superior a la media nacional y a la de la Unión Europea (UE)».

Aún así, la venta de libros por habitante se sitúa entre un 20 y un 25% por debajo de la media nacional. De hecho, el Principado es una de las regiones en las que menos libros se adquieren por habitante y las estadísticas indican que entre 2000 y 2004 las ventas bajaron un 10%. En cuanto a facturación, la venta media ronda los 117.345 euros, aunque las diferencias son notables, dado que hay siete establecimientos -librerías grandes y cadenas- que facturan muy por encima de esa cantidad. «Por otro lado, hay un dédalo de pequeños establecimientos, la mayor parte de las tiendas, con facturaciones en muchos casos marginales», señala el informe.

Datos y conclusiones poco halagüeños para un sector que sumando establecimientos, distribuidoras y editoriales emplea de 600 a 1.200 trabajadores. El estudio destaca que «este volumen supone hasta el 0,8% del empleo asturiano y que no por estar muy repartido territorialmente deja de ser significativo». Para comparar, Pragma añade que «empresas emblemáticas como Hunosa o Aceralia cuentan con una plantilla de 5.000 y 4.500 trabajadores, respectivamente».

Soluciones

ASPA, organización presidida por el ovetense Pedro García, de la librería Garluc, recibió en mayo el informe al que ha tenido acceso EL COMERCIO. Los libreros estudiarán el panorama y prometen valorar las propuestas. Porque, además de escrutar la realidad del sector del libro, el estudio propone soluciones que los profesionales del ramo prometen sopesar. Entre ellas destaca la creación de una marca 'Librerías de Asturias'. Serviría para fomentar una colaboración horizontal necesaria, según el informe, para evitar la desaparición de los pequeños establecimientos.

«Mejoraría la complementariedad, buscando la especialización y la unificación de proveedores, no sólo de libros, sino de servicios, desde informáticos hasta gestión e, incluso, personal», señala el documento. Añade que «la no percepción de los iguales como competidores debería facilitar la colaboración». Para elaborar el estudio, Pragma realizó del 6 al 30 de marzo de este año una encuesta entre 83 libreros -respondida por 67, algo que los expertos consideraron una muestra representativa-, en la que las grandes cadenas no quisieron participar.

No se trata del primer intento de autocrítica y mejora impulsado desde el mundo editorial. En mayo, durante la última edición de Libroviedo, la feria del libro de la capital, Marta Magadán, de Septem Ediciones, solicitó al presidente regional la creación de una feria del libro de Asturias. Vicente Álvarez Areces prometió estudiar la idea en el momento en que editores, distribuidores y libreros presentaran un proyecto. Magadán, por su parte, aseguró que los colectivos implicados ya habían mantenido contactos informales y que, pasado el verano, diseñarían un programa de actuaciones.

Grandes superficies

Dentro de este marco, el estudio encargado por ASPA servirá como referencia cuando toque decidir qué se debe mejorar. La mentada colaboración horizontal ayudaría a competir con las grandes superficies, dado que el informe achaca a esos «competidores» la reducción de ventas. «Asturias presenta una de las dotaciones más elevadas de hipermercados, todos con su sección de librería, y de cadenas especializadas, que están conquistando cuota de mercado, sobre todo en libros de texto», reza el análisis.

Para competir de algún modo con las 'hiperlibrerías', Pragma propone adoptar formatos atractivos que atraigan a los jóvenes, ligar la compra de libros al ocio, mejorar la presentación del producto y facilitar la venta a través de internet, un campo en el que los establecimientos asturianos suspenden. Otras sugerencias pasan por incentivar la lectura con campañas específicas acompañadas de promociones para desestacionalizar las ventas y potenciar la imagen de la librería de barrio, explicando que esos establecimientos «dan vida y permiten comprar al lado de casa».

En cuanto a los libreros, también deben ponerse al día. En la encuesta realizada a los empresarios, la mayor parte reconoce que ignora el número de libros de los que dispone en el almacén, cuántos son comprados y cuántos en depósito. Visto lo visto, los profesionales consideran que urge una reconversión. Tras el estudio, falta contemplar propuestas y traducirlas en realidades. 

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