Recomendaciones para una buena lectura

ecomendaciones para una buena lectura

 

vaca

Aquí algunas breves y más que técnicas, vivenciales, recomendaciones para el momento de la lectura con sus niños. Recuerden que el hábito de la lectura es básicamente un trabajo de los padres, mucho más que el de la escuela o el de cualquier programa del Ministerio de Educación para fomentar la formación de lectores.

1. Siempre que le leemos a nuestros hijos es necesario tener presente que lo que se busca es pasar un momento agradable.
Así que cuando veamos que existe mucha resistencia de parte de los
pequeños o simplemente están cansados es mejor posponer la lectura para
otro momento. La lectura no puede imponerse a la fuerza porque deja en
los niños el mal sabor de lo obligatorio, de la tarea árida que no
permite evasión alguna.

2. Buscar un momento ideal para lectura
que pueda convertirse en una rutina es importante. No ubiquen tiempos
en el que la lectura tenga que competir contra el juego diario en el
parque o la televisión, (probablemente saldrán perdiendo). Es bastante
propicio el momento antes de dormir, uno se encuentra
con la disposición de espíritu, (o por lo menos con cierto sosiego
luego de un día agitado), para descansar en la cama y leer un cuento.
Este espacio le permitirá además al niño identificar que, con la
lectura, alarga el contacto que tiene con sus padres y lo mantiene
despierto por un tiempo más, (algo por lo que casi todos patalean antes
de irse a dormir). Así, poco a poco, el acto de la lectura terminará
identificándose con sentimientos de calidez y ternura que ayudarán,
entre otras cosas, a fijarlo como hábito.

3. Es importante ir identificando los gustos de nuestros hijos.
No es tan sencillo al principio porque los niños pequeños están recién
conociendo todas las variedades de estilos y propuestas literarias que
se les ofrece. Además, así como se educa el oído para apreciar la buena
música, ya sea clásica o salsa, también se puede educar el gusto
literario y la apreciación estética que le permitirá luego identificar
que hay una gran diferencia entre una ilustración de Chris van Allsburg o Ana Juan y un cromito mal impreso de los Power Rangers.
Pero en el trabajo de guía que asumimos los padres debemos dejar
siempre abierta la posibilidad de elección de nuestros hijos y
ofrecerles aquello que más les atrae y que, con mayor eficiencia, los
transporta a mundos donde su imaginación cobra fuerza e ímpetu. A
algunos les gustarán los cuentos de seres fantásticos, las historias
sobre mitologías, las aventuras, las piezas teatrales, historias
referentes al fútbol. biografías o la poesía, (hay gustos para todo).
Lo que por lo general tiene una gran aceptación son las historias donde
predomina el humor, además, no hay nada mejor para un buen descanso que dormirse luego de una buenas carcajadas.
No se pongan exigentes tampoco en la cuestión del formato, algunos
grandes lectores empezaron su aventura literaria con cuentos de Gogol pero también con comics como Tin Tin o Asterix, o inclusive, con los ya extintas historietas como Supermán, Linterna Verde o la pequeña Lulú,
(que en el caso de Lima, Perú, podrán encontrar a módicos precios en
viejos libreros y revisteros del Jirón Amazonas en el centro de la
ciudad).

4. Los niños tienen una marcada preferencia por las
historias que presentan diálogos. Ahora bien, este recurso debe ser
bien aprovechado a la hora de la lectura modulando la voz para que el
oyente identifique con claridad a los diferentes personajes. No se
espera que un padre o una madre mantengan registros acústicos perfectos
para cada personaje, ya sea Ricitos
de Oro o Papa Oso, pero una modulación que permita una leve
diferenciación ya es algo. Ahora bien, la voz debería cambiar no solo
en función de los personajes sino también con las circunstancias
concretas de la historia narrada: una voz grave y pausada impregnada de
imperceptibles silencios mientras contamos cómo el príncipe saca la
mano por debajo de la cama para arrancarle una pluma al ogro, es el ticket perfecto para transportarlos a un mundo mágico. Leer en voz alta es un arte que se va mejorando poco a poco, (permítanse
escucharse cuando leen y disfrutar de ir haciendo los arreglos que
crean convenientes). ADVERTENCIA: si bien una buena lectura puede hacer
reír y gozar a nuestros niños también podemos arrancarles gritos y
llantos de miedo, por lo que debemos manejar con mucho cuidado ciertos
excesos histriónicos que exacerben las escenas de mucha tensión. Cada
padre conoce a su hijo y deberá calibrar su lectura en función de la
sensibilidad de su pequeño.

5. Es recomendable que la madre o el
padre puedan leer antes el cuento. Hacer un rápido reconocimientos por
ese maravilloso laberinto de signos que es el texto nos permitirá
manejar un adecuado ritmo en la lectura donde las palabras caigan una a
una como frutas maduras, evitando tropiezos y entrampamientos.

6. En todo texto habrán muchas palabras esperando ser descubiertas por los nóveles
lectores, algunas las dejarán pasar pero otras despertarán su
curiosidad y no podrán evitar preguntar por su significado. Creo que es
importante, aunque se pierda el ritmo de la lectura, detenerse a dar
las explicaciones del caso. Pero este momento no tiene porque ser una
metódica y aburrida consulta del diccionario, muy por el contrario,
puede ser una oportunidad para el juego dirigido y fungir,
incluso, como un descanso a la natural tensión que nos genera la
lectura. Si por ejemplo, estamos leyendo el “Viajero del Alba”, el
quinto libro de Narnia, que
es una aventura eminentemente marina y nuestro hijo nos pregunta que es
la “proa”, podemos cerrar el libro y delinear con polos, chompas
y medias en el piso la cubierta de un barco imaginario que nos permita
enviar a nuestro pequeño marinero, con gritos de capitán en medio de
una tempestad, a izar la vela de popa, a amarrar las cuerdas de
estribor y a asegurar el ancla de proa. De esta manera incorporarán en
su vocabulario estos nuevos términos con mucha facilidad y no
necesitarán que se los vuelvan a mencionar, porque la letra que con
juego entra, se imprime a fuego en la memoria.

7. Pero no siempre es tan fácil, muchas veces nos veremos en la dificultad de explicar conceptos abstractos de significación compleja. En estos casos las lecturas pasadas de cuentos e historias representan un gran insumo, lamentablemente subutilizado,
para apoyar las explicaciones del caso. El álbum ilustrado “La Isla”,
por ejemplo, reseñado en este blog, nos habla del temor de un grupo de
hombres a lo diferente y de cómo ese miedo desemboca en agresión y
violencia; pero lo maravilloso del caso es que la obra comunica como un
todo, la palabra precisa y bien utilizada acompañada de excelentes
ilustraciones que, en conjunto, nos mueven sentimientos y enriquecen el
intelecto. De esta manera cuando, también a raíz de un cuento, mi hija
me preguntó sobre el significado de la palabra “marginación”, el
traerle a colación el cuento “La Isla” me permitió una explicación más
fácil y profunda de dicho concepto. Y es que no solo le recuerdas la
explicación intelectual del término sino que traes a su memoria, como
un volver a vivir, los sentimientos de angustia, frustración y temor
que debieron haberse activado en ella al leer el cuento en mención. La
emoción y la movilización de sentimientos le presta así un inestimable
favor al desarrollo intelectual y cognoscitivo de nuestros niños.

Espero
que estas recomendaciones que nacen de la experiencia que hemos venido
acumulando en estos años de lectura, les sean de utilidad. Lucía y yo
les deseamos, de todo corazón, que disfruten sus cuentos.

Fuente: elperroenlaluna.blogspot.com 14/05/2008

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