Maíto Panduro, de Gonzalo Moure

Después de haber leído Palabras de Caramelo, de Gonzalo Moure, es fácil darse cuenta de la maravillosa sensibilidad de autor y de como conecta con las personas jóvenes. Después llegó El oso que leía niños, y nos adentramos en las mentes más pequeñas (por edad, claro, porque a veces pueden llegar a ser las más grandes). Y ahora se dejó caer en nuestras manos otra de sus obras, Maíto Panduro, y no queríamos que pasara desapercibida. Así que vamos a dedicarle una entrada completa de nuestro blog.

 

Este libro será la lectura de uno de nuestros próximos club, que tendrá lugar el día 1 de junio a las 18h, en el que participan personillas desde los 8 hasta los 10 años. Pero se lo recomendamos a todas las personas que quieran pasar un rato lindo junto a sus protagonistas y descubrir un mundo en el que la comunicación, la creatividad y el amor son los ejes claves.

 

Maíto Panduro es un niño gitano, que vive en un barrio de chabolas llamado Seseña de la cueva, con su familia. Manuel es su verdadero nombre, pero nadie le llama así. Todo el mundo lo llama Maíto, o Panduro, que es el mote de su padre. Su padre le suele llamar Pantito, y a él le encanta, porque está muy orgulloso de ser su hijo. Su padre, además, le cuenta historias de Pacillano, su pueblo, y a Maíto le encanta imaginarse ese lugar y a su familia paterna, la gente a la que nunca ha visto.

 

Maíto tiene, además, una profesora llamada Susana. Susana se encarga de bañar, dos veces a la semana, a los y las estudiantes que más lo necesitan, y también les quita los piojos, los “chugales”. Susana quiere mucho a Maíto, porque es muy inteligente y muy especial.

 

Un día meten a Panduro, el padre, en la cárcel. Maíto está triste, y Susana le dice que le escriba una carta…

 

A partir de aquí, la acción se desarrolla casi a través de las cartas que se envían Maíto y su padre, con Susana como enlace. Cartas que al principio son dibujos y después… ¡tendréis que leerlo vosotros/as!. Sólo os diremos que es una historia deliciosa.

 

Gonzalo Moure transmite, como en cada una de sus obras, una sensibilidad poco común con la que consigue que nos acerquemos a los personajes y queramos aprender más de ellos, de su vida, de su cultura. En el caso de Maíto Panduro, nos habla de la cultura gitana sin prejuicios. Pero también de la comunicación, en sus diferentes vertientes, y de como el amor supera las barreras, inlcuso las de la cárcel.

 

Si tuviéramos que describir el libro con tan sólo dos palabras, éstas serían: belleza y realismo. Claro que el realismo no tiene que ser aburrido si lo aliñamos con una sugerente imaginación y creatividad literaria. Además está ilustrada por Fernándo Martín Godoy, quien no es la primera vez que acompaña al autor, de manera que resulta un conjunto maravilloso y lleno de ternura.

 

Para saber más:
La página del ilustrador: http://www.fernandomartingodoy.com/

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