Huyendo de un mosquito que les quiere picar, dos hermanos salen de casa y se internan en la selva. Van encontrando animales a los que les van pidiendo que les aparten del mosquito, pero todos los animales parecen estar sordos. La noche les envuelve y la vuelta a casa parece imposible. Con un ritmo repetido y zumbón, tenemos un cuento para los más pequeños que permite participar con su rítmica narración.
(Reseña guía Aventura) ------------------------------------------------------------------------------------------
Andrés y Juliana se ha ido a acostar y, cuando están a punto de dormir, zzzzzz, un mosquito zumbador les impide conciliar el sueño. Desesperados, salen a la calle a buscar ayuda. Se la piden al mono, a la culebra, y al caimán, pero todos parecen estar profundamente dormidos. Solo la lechuza amarilla les ayuda: les monta encima y vuelan hasta llegar a la casa de los niños. Entran por la ventana y... cuando el mosquito quiere entrar, está el sapo trasnochado que se lo come de un lenguetazo. “¡Ay, mosquito zumbador! ¡Qué calamidad! Ya no puedes volar, ya no puedes zumbar, ya no puedes picar!” y diciendo esto, los niños se duermen. El texto usa los recursos típicos de los cuentos tradicionales como las repeticiones y el esquema de los niños que viajan buscando ayuda. El resultado es un texto divertido y muy sencillo de leer que relaciona a los niños con las tradiciones orales y algunos elementos de la fauna venezolana: los animales como el mono araguato, la culebra coral, o el caimán dientudo son típicos de allí. La ilustradora Gloria Calderón utiliza un trazo negro grueso que da a las escenas un aire nocturno muy acorde con el texto.
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