Los libreros españoles quieren profundizar en la profesionalización del sector

El VII Congreso Nacional de Libreros ha tenido más un carácter interno, de ir hacia la máxima profesionalización del sector, que de buscar la proyección social, como había ocurrido en ediciones anteriores, según su presidente, José Vicente Zalaya. Convocado bajo el lema Nuevos tiempos, nuevas técnicas, las conclusiones de este Congreso -celebrado en Aragón del 18 al 23 de mayo- se ajustan, en efecto, al objetivo propuesto.

Los libreros españoles dirigen escasas solicitudes a la Administración. La primera se refiere a la implantación del Impuesto del Valor Añadido (IVA) en España, y pide que el tipo impositivo aplicable al libro sea cero, en apoyo de su mejor difusión, tal como ha empezado a suceder en algunos países de la Comunidad Económica Europea y se proyecta hacer en otros.En el caso de que esta petición no prospere, los libreros españoles desean ser consultados para la elaboración de cualquier documento legal relacionado con el IVA. En el mismo sentido, se solicita que los editores hagan los cálculos finales de los libros -incluyendo todos los conceptos que incidan sobre ellos-, de forma que los resultantes sean "precios redondeados".

Asimismo solicitan que la Confederación de Libreros de España (CEGAL) encargue un estudio profesional sobre la incidencia que ha tenido y tiene el IVA en otros países, con especial detalle de los del área mediterránea, y que el Ministerio de Hacienda facilite al máximo el método de gestión de los importes relacionados con este impuesto para que no se colapsen las pequeñas y medianas empresas de librería.

El Congreso se dirige también a las jerarquías de la política española, respecto a la única ponencia que trató concretamente sobre la captación de lectores, afirmando que es urgente el inicio de un plan racional del fomento de la lectura a largo plazo y que es necesaria la cración de nuevas bibliotecas públicas. Aquí se dice que "el canal natural de asesoramiento y suministro de estas bibliotecas es el conjunto de los libreros españoles". Tanto en este sentido como dirigiéndose a los propios profesionales, se insiste en que las secciones de libros infantiles y juveniles reciban la máxima atención de medios humanos y materiales en todos los establecimientos de librería.

Las publicaciones para niños

Las conclusiones de las otras dos ponencias abordadas se ajustan por completo al objetivo de lograr la propia adecuación a las nuevas técnicas. El Congreso invita a todos los profesionales a que hagan el máximo esfuerzo y deplora el que no existan centros especializados en la formación profesional de los libreros. A este fin, recaba de las organizaciones empresariales libreras la realización de cursos y seminarios para lograr un mejor nivel de profesionalidad y propone a la CEGAL la creación de un concurso entre empresas de decoración con el objeto de conseguir formas específicas para librerías.El Congreso vuelve a dirigirse a los profesionales, en las conclusiones de la última ponencia, pidiendo el inicio de gestiones con bancos de datos con la idea de instalar terminales de informática en las librerías españolas, como sucede en otros países europeos. Finalmente recuerda que aún no se han resuelto algunas peticiones formuladas en anteriores congresos.

El presidente del Congreso de Libreros manifestó a este periódico que, en efecto, la situación del sector en España no es favorable, que hay una grave crisis de lectura y que los libros no se venden. De ahí precisamente se deriva el interés que ha tenido este congreso de concienciar a los propios profesionales de la necesidad de elevar su preparación.

José Vicente Zalaya reconoció -ante las quejas expresadas por algún sector de libreros- que se evitó hablar en concreto de la venta directa de libros de texto por parte de los colegios y que incluso dejó de leerse una comunicación que trataba este aspecto.

Fuente El Paìs

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