Lo social, nuevo tema de la literatura infantil

Miguel Angel Ceballos
El Universal
Martes 03 de octubre de 2006

La literatura infantil y juvenil de finales del siglo XX y principios del XXI vive una constante renovación: ahora, dice la filóloga española Teresa Colomer, se incorporan las preocupaciones de la sociedad y los libros infantiles hablan de la globalización, las grandes migraciones, la coexistencia, el negociar espacios y formas de vida compartidos, así como de entender la perspectiva del otro y la identidad propia.

Además, abunda la especialista en literatura infantil y juvenil, desde 1968 se abrió una nueva etapa y en este tipo de literatura se abordan nuevos temas, diversas técnicas literarias, otras relaciones entre texto e imagen y la edición cambió mucho en relación con lo que se había publicado en todo el siglo XX.

Sobre este tema hablará hoy Teresa Colomer, en una conferencia magistral titulada Tendencias en la literatura infantil y juvenil actual, la cual tendrá lugar a las 18 horas, en el Centro Cultural Bella Época, ubicado en Tamaulipas 202, colonia Condesa.

Este tópico de las nuevas tendencias es sólo uno de los varios que trata la autora de Andar entre libros, un texto que es parte de la colección Espacios para la lectura, que edita el Fondo de Cultura Económica y la cual pretende ser un puente entre el campo pedagógico y la investigación multidisciplinaria en materia de cultura escrita.

"Pareciera que ahora hay una vuelta hacia una especie de remanso más clásico, un regreso a los buenos libros en todos los sentidos, en una sociedad de consumo que quiere libros atractivos para que sean comprados como objetos del deseo, buenos libros porque ya no se experimenta tanto con las formas sino que se recurre a las formas que se conocen, esa sería una tendencia".

Colomer advierte que la literatura infantil es un mercado en expansión, aunque para quienes se dedican a formar lectores, eso no es tan grato. "En España se editan más de 10 mil títulos anuales, sin embargo, gran parte de eso no es muy buena, hay de todo. Es un campo al alza que ya ocupa más de 15% de la edición total y eso es un gran negocio. Pero a los educadores este ritmo frenético no nos hace mucho bien, pues aunque entiendo que la editorial es un negocio y que tiene que funcionar por novedades, no deja reposar los libros, no permite que se descubran los buenos textos, que los niños puedan compartir con compañeros o hermanos los buenos libros porque siempre están con títulos nuevos. Para nosotros estaría mejor que estuviera al alza en lo cualitativo, pero no numéricamente", puntualiza.

 

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