Literatura de gala

No
hay duda, las alforjas de los camellos de Sus Majestades de Oriente
vendrán la madrugada del 6 de enero cargadas de los mejores libros para
sus hijos. Las siguientes recomendaciones de Gustavo Puerta son un
acierto seguro.

Un puerto a través del tiempo
A. Millard, ilust. de S. Noon
Blume. 32 pp. 17’95 e. (A partir de 9 años)

Cada
doble página ilustrada nos da una visión panorámica de un período
histórico. La sucesión de ellas hilvana una línea cronológica en la que
se suceden civilizaciones, tipos de embarcaciones, etc. Pero la visión
diacrónica no niega la narración sincrónica. Al contrario. Rica en
detalles, cada estampa está minuciosamente documentada y aporta la
suficiente información para transmitir el espíritu de la época. Muy
recomendable libro informativo.

¿Qué soy yo?
O. Brenifier, ilust. de A. Débat
Edebé, 96 Pp. 15 E. (A partir de 7 años)

Preguntar.
Detenerse a pensar. Cuestionar, buscar alternativas. Plantearse nuevas
preguntas. La aproximación entre el niño y la filosofía ha de partir
del diálogo y, en este sentido, no es muy lejana al modelo socrático.
Surge un problema, ¿cómo conseguir la fluidez y libertad del método
mayéutico cuando nos valemos de la escritura (rígida y fija)? Brenifier
halla una respuesta propia. Parte de una pregunta general (¿quién
soy?), plantea respuestas desde distintas unidades temáticas, formula
nuevos interrogantes que cuestionan cada una ellas y cierra con una
reflexión final. Extraordinario libro. Vale la pena compartirlo con
nuestros niños.

¡Oh!
José Goffin
Kalandraka. 25 PP. 12 E. (A partir de 5 años)

Este
libro consigue, con una estructura tan sencilla como certera,
maravillar a quien despliega sus páginas. Su secreto proviene del mundo
del ilusionismo y parte del principio de que nada es lo que parece.
Así, basta un simple gesto para que lo que veamos se transforme en otra
cosa; y ésta en otra cosa; y así continúe en nuestra boca el monosílabo
exclamativo hasta cerrar el libro. A lo acertado del truco hay que
añadirle la cálida extrañeza de las figuras presentadas, la sobria
calidez del acto y la capacidad de dejar casi mudo hasta al espectador
más escéptico.

Yo vivía en el fin del mundo
Ramón Trigo
Edelvives, 26 Pp. 13,30 E. (A partir de 5 años)

Contar
lo ya contado con nuevas palabras. Hacerlo novedoso, distinto.
Equilibrar la cercanía que nos produce lo conocido con la distancia que
generan las variaciones introducidas. Éstos son méritos propios de un
narrador y Ramón Trigo nos viene mostrando en sus más recientes álbumes
el extraordinario narrador visual que es. Aporta imágenes propias a
historias conocidas, conjuga referencias iconográficas con una personal
expresión plástica, construye un relato de asentado arraigo que
propicia más lecturas de las que parece (tal como lo expresa el mismo
título). Libro que amerita continuaciones, ya sean del autor o en la
imaginación del lector.

Lo mejor del mundo son los niños
F. Pessoa, ilust. de T. Novoa
Gadir, 58 Pp. 17 E. (a partir de 6 años)

La
calidad de los poemas que compones esta selección es desigual. Esto en
sí no es un problema. Demuestra por un lado, que no todo lo que
escribió Pessoa es bueno y, por otro, le permite al lector crecer con
el poemario e ir formando su criterio. Desde una composición infantil
(“A mi querida mamá”), pasando por poemas lúdicos (“Los ratones”),
hasta obras más albertocaeireanas como “Libertad”, en las creativas
ilustraciones de Teresa Novoa recae la articulación del conjunto,
aportando una lectura personal tan atractiva como inteligente.

¡La auténtica historia de los tres cerditos!
J. Scieszka. ilust. de l. Smith.
30 Pp. 12 E. (a partir de 6 años)

Un
argumento de sobra conocido, una parodia que le da un giro total, un
álbum que satiriza sobre juicios y lugares comunes, un discurso que se
tiene a si mismo como posmoderno y pone en tela de juicio las reglas.
Éstas son algunas características del nuevo libro de Scieszka y Smith
que, al igual que otros similares (El apestoso hombre queso de los
mismos autores o Los tres cerditos de David Wiesner), sorprende a niños
y adultos por igual con grandes dosis de humor y una estética novedosa.

¡Me como esa coma!
José Antonio Millán. Ilust. de Emilio Uberoaga.
Serres. 32 PP. 13 E. (A partir de 7 años)

En
el lenguaje hay normas y exigencias pero también es un espacio lúdico y
curioso. La ortografía suele enseñarse desde la perspectiva normativa,
a pesar de que una aproximación más creativa puede dar mayores frutos.
A partir de ejemplos desarrollados por Millán, Uberuaga ilustra con
frescura e inteligencia cómo la presencia, ausencia o el cambio en
posición de una coma modifica significativamente el sentido de una
frase.

Pralino
Axel Hacke. Ilust. de M. Sowa.
Barbara Fiori. 34 PP. 12 E. (A partir de 8 años)

Hay
categorías de libros que despiertan especialmente nuestra suspicacia,
una de ella es el cuento de navidad. Dentro de la excesiva oferta de
obras de esta temática, este pequeño libro ilustrado supera nuestras
reticencias iniciales y nos maravilla por el modo con el que logra ser
fiel al patrón y, al mismo tiempo, ser original. Una historia
estupendamente contada y traducida (nue-va proeza de Carles Andreu y
Albert Vitó), cuya ilustración des-dibuja el tópico y aporta trazos
atmosféricos, que se narra desde la voz oral, introduce sutiles
refle-xiones y proporciona un cálido sentimiento navideño al concluir
la lectura. Invita a ser regalada.

¡Canta, ruiseñor, canta!
F. de Guibert. Ilust. de C. Miyamoto
Kókinos. 43 PP. 16 E. (A partir de 9 años)

Reconocer
el canto de un pájaro e identificar al animal nos permite tomar
conciencia dela naturaleza. Es un ali-mento para nuestra sensibilidad
pero este libro va más allá. Además de las hermosas descripciones e
ilustraciones, le acompaña un disco en el que Daniel Goyone com-pone
piezas de piano a partir del canto de los pája-ros. Propuesta que
destaca por su belleza y sensibilidad.

¿Quieres ser… paleontólogo?
José Gibert
Edebé. 63 PP. 14 E. (A partir de 11 años)

La
atracción de un niño hacia ciertas áreas es inversamente proporcional a
la posibilidad de que se dedique a ellas. Muchas razones lo esplican.
Entre ellas el desconocimiento del oficio, la falta de figuras de
referencia o la inercia hacia ciertos ámbitos laborales. El testimonio
de una pasión que va más allá de la profesión, una obra que transmite
sed de conocimientos además de contar con un interlocutor de primera
magnitud, son los méritos de este logrado libro.

¡Espera, ya voy!
José Luis Berenguer. Ilust. de Ulises Wensell
Diálogo. 32 PP. 13 E. (A partir de 4 años)

Si
tuviésemos que buscar una categoría para designar este álbum,
optaríamos por la de libro cómplice. Esta modalidad alude
fundamentalmente a libros infantiles, pues “complicidad” implica cierta
transgresión y una relación específica entre un tipo de libro y un tipo
de lector. La experiencia de que la curiosidad puede acarrear
problemas, de que se puede construir un mundo propio de espalda a una
voz imperativa que nos exige algo; las carcajadas que produce la
exageración o la tranquilidad que sobreviene tras un final feliz, son
verdaderamente significativas para el chaval mientras que el adulto
sólo puede participar parcialmente de ellas. Aquí se encuentra el
acierto y el mérito de este divertido álbum.

Los hermanos negros
Hennes Binder, Lisa Tetzner
Lóguez. 144 PP. 12 E. (A partir de 5 años)

Esta
historia se pudo haber contado sólo con palabras. De hecho, a
principios de la década de los sesenta, Noguer publicó en dos tomos las
casi quinientas páginas que componen el original de Lisa Tetzner
escrito en 1941. También se pudo haber limitado a emplear sólo
imágenes. En este sentido, podemos tomar como referencia Emigrantes de
Shaun Tan (Barbara Fiore). Sin embargo, este libro narra tanto con
imágenes como con palabras. Indaga en torno a los aportes, encuentros y
tensiones que surgen cuando se alternan ambos medios para contar una
historia. De esta forma, la odisea de un niño de trece años vendido
para trabajar como deshollinador en la ciudad de Milán adquiere un
significado novedoso y muy atractivo al plantearla como una novela
gráfica. Lo recomendamos especialmente.

Lorca para niños y niñas
F. Gª Lorca. Ilust. de M. Calatayud
Ediciones De La Torre. 46 PP. 12 E. (A partir de 8 años)

Que
Calatayud ilustre una selección de poemas de Lorca para niños no es
casual. Ilustrador y poeta comparten un universo que aúna la tradición
y la vanguardia; la pureza y la meditada elaboración; la universalidad
de los motivos y el interés por lo local… La cercanía de ambos se
aprecia especialmente en el rigor y la estima con la que se dirigen al
niño. Maravilla cómo la ilustración ilumina al poema, cómo el poema
ilumina a la ilustración y cómo luz y sonido, color y verso embargan al
lector.

Uma, la pequeña diosa
Fed Bernard
Juventud. 40 PP. 15 E. (A partir de 8 años)

En
la portada una joven hindú mira al lector, su mirada atrae la nuestra
sin dejar de guardar distancia. Dentro advertimos que siempre hay algo
que escapa a nuestro campo visual: tenemos la impresión de que vemos
los acontecimientos más importantes pero que, al mismo tiempo, todo lo
que circunda queda fuera. Somos testigos de una historia maravillosa
que nos fascina justamente porque escapa a nuestra compresión.

La merienda del señor verde
Javier Sáez Castán
Ekaré. 32 PP. 13 E. (A partir de 7 años)

Javier
Sáez Castán se aproxima a los territorios de la fantasía desde una
perspectiva inusual. Lo suyo no es una recreación de la magia y de las
fuerzas sobrenaturales sino un fina puesta en escena de lo que es
evidente y de cómo esto es maravilloso. Más que un mago es un
ilusionista. Sobrio, elegante, perfeccionista. No incurre en el truco
fácil, en el surrealismo de salón, sino que con delicadeza nos va
sugestionando. Hasta que por fin asistimos al milagro. A ese milagro
cotidiano que ya no vemos y que sólo un extraordinario álbum como éste
y un genial artista como Sáez Castán pueden hacer que lo apreciemos.

Las imágenes que nos revelan el mundo
Éric Godeau
SM. 256 PP. 20 E.(A partir de 11 años)

Los
acontecimientos históricos de los que hemos sido protagonistas y
aquellos que han destacado en la historia reciente se han impreso en
nuestra conciencia como la huella de una imagen fotográfica o
audiovisual que compartimos con millones de personas. Si en muchas
ocasiones, la agencia Magnum media entre aquel acontecimiento noticioso
que trascurre en algún lugar del planeta y nosotros, este
extraordinario libro evidencia cómo también participa en nuestra visión
de la historia contemporánea. De allí el interés del repaso visual por
la segunda mitad del siglo XX que propone de la mano de reconocidos
fotógrafos e icónicas referencias.

El alfabeto de los sueños
S. Fletcher
Siruela. 307 PP. 22’90 E. (A partir de 12 años)

Una
narración sensorial que nos transporta a un mundo lejano gracias a el
vínculo emotivo que establece con el lector, una recreación muy
documentada en la que en ningún momento la información estorba, un
ritmo que satisface tanto al lector ávido de acción como al que se
interesan por las sombras psicológicas, son algunas de las virtudes de
esta novela. Contexto persa, motivo que raya en lo paranormal,
presagios y sangre real de por medio, el libro consigue salir airoso de
un ambicioso proyecto y destacar muy por encima entre los
“libro-tapadura de más de trescientas páginas” que pueblan las mesas de
novedades y buscan captar a los posharrypotterianos.

El mandarín
Eca de Queirós. Ilust. de Alberto Cedrón
Libros del zorro rojo. 79 PP. 17’50 E.
(A partir de 14 años)

Muchas
historias cuyos argumentos pueden sintetizarse en un problema ético, en
un dilema moral, tienen un interés que consigue franquear las
distancias temporales, cronológicas o de franjas de edad. Si además
vienen enriquecidas por la lectura de ilustradores de primera línea y
se opta por una edición cuidada y seductora, como nos tiene
acostumbrado la editorial Libros del zorro rojo, no hay razón alguna
para seguir minusvalorando a nuestros adolescentes y “protegerle” de
éstos clásicos que, además, prescinden de deshonestos andamiajes
introductorios. Quizás sí hace falta que el adulto lea antes el libro,
no para evaluar su pertinencia o tasar su dificultad, sino para que
también disfrute de una delicia literaria: “En lo más remoto de la
China existe un mandarín más rico que todos los reyes que refieren la
Fábula o la Historia. Nada conoces de él…”

PUERTA LEISSE, Gustavo

Fuente: El Cultural de El Mundo. 20-26 diciembre 2007

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