Cuando alguien tiene una mente creativa, da igual lo que decida hacer o ser, sea lo que sea lo hará de forma especial.
Con el lenguaje propio de un informe, escrito por un inspector de temas sanitarios, conocemos a un hijo de panaderos que se descubre como un muchacho creativo y emprendedor. Las ilustraciones son pequeñas postales que se adjuntan al citado informe y resultan una divertida crónica del suceso absurdo que da lugar a la investigación. La pluma de Skármeta y los lápices de Urberuaga forman un tándem perfecto que sugiere complicidad.
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