Una mala acción hace al pequeño Garmann conseguir la confianza de un muchacho mayor, mientras el anciano agraviado se conmueve por el posterior arrepentimiento y la valentÃa del chico. A partir de ahà surge una relación de complicidad y afectos que permite a estos dos solitarios saborear la verdadera amistad. En otra obra anterior, El final del verano, ya se percibÃa una sutil mirada del autor noruego hacia la vejez. Unas ilustraciones que combinan dibujo y fotografÃa muestran rostros muy humanos.
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