Para hacer un libro, tanto por dentro como por fuera, hay que seguir varios pasos y aquà hay muchas ideas para obtener muy buenos resultados.
Sophie enseña a transformar estos elementos intangibles en narrativas pictóricas mediante el uso de materiales tan insólitos y cotidianos como las virutas de madera o el polvo de los lápices, las cebollas o las hojas.
Es tan sencillo que los niños pueden usarlo sin ayuda de los adultos y resulta perfecto como actividad escolar o para el tiempo libre, pues incentiva el dibujo, la escritura creativa y la creación de libros.
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