Dos muchachos reparan un barco que encuentran destrozado en la playa y así inician una aventura que les conduce por todas las desgracias de la humanidad. Y, como se anuncia al comienzo del álbum, al rescatar al primer desgraciado “se ha escogido un camino y no se puede parar”. El autor, conocido por sus ilustraciones de las historias de R. Dahl, escribe esta historia simbólica después de escuchar los deseos de miles de niños en diferentes ciudades del mundo, como denuncia de la sociedad que hemos construido.
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