Darío tiene debajo de sus sábanas un mundo azul por el que viaja en la noche. Por la mañana la sonrisa de su madre le cuerda que en tierra firme le quieren.
Justo cuando su madre deja a Darío en la cama, a la entrada de la noche, con el arrullo de un cuento, Darío empieza a sumergirse en otro espacio que todavía no es el sueño. Y los límites de la realidad se difuminan y comienza a viajar por territorios en los que todo es posible. El territorio de los sueños aparece en los libros para los más pequeños como un escenario muy adecuado para dejar libre la imaginación, siempre con la posibilidad de la vuelta a la seguridad afectuosa del mundo real.
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