No son cartas de amor para tomar como modelo de estos tiempos, pero estas cartas que Pessoa (uno y tantos) escribió a Ophélia, una compañera de oficina, en dos periodos de su relación resultan además de literarias, tiernas e ingenuas y con sentido del humor. Comprobamos cómo el amor vuelve a sus protagonistas algo ridículos, algo inconscientes y desprotegidos. Consuela que un auténtico escritor se dirija a su amada con expresiones como: “bebé angelito”, o “querido amorcito”, todo un ejemplo de literatura elaborada.
Opiniones
Queremos saber tu opinión