Un dÃa llaman a la puerta de SofÃa mientras toma un té con su mamá. Se preguntan quién puede ser porque el lechero ya ha venido, al repartidor de la tienda no le toca ese dÃa y papá tiene llave. SofÃa abre la puerta y encuentra a un tigre que pregunta si puede tomar el té con ellas. Claro que sÃ. El tigre no solo toma el té sino que se traga todos los sandwiches, las galletas, todo lo de la nevera, todas las latas del armario, toda el agua de las cañerÃas. ¡No deja nada! Da las gracias y se marcha. Pero la mamá de SofÃa no sabe ahora muy bien qué hacer para cenar porque no hay nada en ninguna parte. ¡Y SofÃa tampoco puede bañarse porque no hay agua! Y en estas están cuando llega el padre y le cuentan lo que ha pasado. Se van a comer a un restaurante y, al dÃa siguiente, cuando van de compras otra vez compran una lata grande de comida para tigres por si vuelve a aparecer. Pero el tigre nunca volvió. Quizás sea este final el que pone un broche a toda la historia. ¿Habrá sido inventada? Fuera lo que fuera, todos estaban encantados con la visita del tigre, sobre todo SofÃa.
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