Con gran sensibilidad, Pablo nos acerca a su mundo, pero despacito y sin hacer mucho ruido.
Pablo mira el mundo y, al mirarlo, intenta comprender el por qué de lo que sucede. Pablo intenta también ordenar su mundo porque lo que le rodea está confuso. Algunas veces, Pablo se siente solo y, otras, recuerda con nostalgia un lugar que abandonó y los ojos de una niña. Este libro no cuenta las aventuras de Pablo, pero habla de sus deseos, sus sueños, la relación con su hermana y su madre. A veces parece un libro triste pero es de verdad. Como la vida misma.
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