Una divertida historia con el aire de los cuentos clásicos que, introduciendo elementos humorísticos invita a los lectores a leer en otra clave los cuentos de siempre. Sabemos que, aunque en este cuento haya princesas casaderas y pruebas difíciles para los príncipes, las cosas no funcionan aquí como en los cuentos populares que el lector conoce. Estas historias con aire ingenuo y para algunos conservadoras (reinas que cocinan, reyes con poder absoluto, princesas que hay que casar, hombres enfrentados a desafíos…) resultan unas aventuras bien construidas donde la peripecia mantiene una cierta tensión, es decir “donde pasan cosas”. Los cuentos de este autor, escritos en los años 60, se permiten un juego con la tradición e incorporan en la ilustración muchos detalles divertidos e irónicos en busca de un lector o de un mediador avispado dispuesto a reírse también de los prejuicios.
Opiniones
Queremos saber tu opinión