Es imposible contar un cuento cuando continuamente te interrumpen, pero en este caso resulta divertido de verdad.
Pierre y Jeanne no quieren dormir sin que su papá les cuente un cuento. Éste decide posponer el situarse delante de la tele para ver el fútbol y, así, comienza el relato de la desternillante aventura de la monstruosa princesa Kipu, cuyos avatares serán fruto de las continuas interrupciones de Pierre y Jeanne. Lewis Trondheim, el más prolífico de los historietistas franceses, teje un magistral relato, síntesis de mil cuentos, en el que encaja como un guante la simplicidad infantil de los dibujos de Parrondo.
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