Mira cuántas personas distintas, cuantos modos diversos de vestir, comer, o jugar. Todos tan diferentes y todos tan parecidos.
Quedan reflejadas en estas fotografías algo que va mucho más allá de las explicaciones que se dan en los textos que las acompañan, que recurren a los tópicos de cada lugar. Sorprende también la elección de las familias y las vestimentas para representar a un país, pues se recurre a veces al tipismo. Pero los rostros humanos tienen tanta fuerza que permiten hacer ver a un lector agudo lo que hay detrás de la apariencia: a veces dolor, miedo, expectativas, sorpresa o felicidad. Estos libros de fotos no son solo una galería de personas exóticas sino que nos muestran a nuestros vecinos que comparten con nosotros un mismo mundo en muy diversas condiciones. Estos libros hacen pensar en lo que une a las culturas y, desde luego, en lo que las diferencia.
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