Aunque es un libro que ya tiene algunos años, los sentimientos que expresa no han cambiado con el tiempo. Porque los celos entre hermanos, sentirse invisible, o el estremecimiento ante el primer amor son emociones sin tiempo ni fecha de caducidad. Resulta muy interesante la disección de estas emociones a través de un lenguaje preciso que sabe ahondar en sensaciones y que, narradas en primera persona por la protagonista, está llenas de credibilidad. Nada suena a falso sino a profundamente vivido. Con el paso del tiempo, también curado, pero con una gran capacidad expresiva para dejar huella en el lector.
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