Los abuelos son capaces de contar el tiempo sin necesidad de relojes. Y es que la experiencia les hace fijarse en cosas que los niños ni se darÃan cuenta de que existen: las rutinas de los dÃas de la semana, el paso de las estaciones, los cambios en la familia… Esto, que ocurre cada dÃa, marca sus dÃas y sus horas. Un libro apacible y dulce donde se puede comprobar cómo el transcurrir del tiempo es muy diferente entre las generaciones.
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