¿Quieres montar en un caballito de mar, dibujar en la arena o perseguir a un cangrejo? ¿O quizá prefieres visitar a la reina del mar?
Dos poemas que recrean el mundo marino, plagado de peces, de barcos que emprenden viajes y niños que juegan en la arena. Poemas que huelen a mar y a verano, que nos devuelven a los mejores momentos de la infancia, guardados en palabras. Las suaves acuarelas de tonos ocres y azules resaltan la ingenuidad y sencillez de estos versos que, con gran poder de evocación, invitan a volver a ellos una y otra vez.
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