Aunque el miedo a lo desconocido no es exclusivo de la infancia, nuestro protagonista, un pequeño de 6 años, se asusta de un buzón de correos con aspecto de fiero león, al que supone terrorÃficos poderes. Un dÃa, por casualidad, descubre qué hay detrás de un simple buzón y todos sus miedos desaparecen. Unas ilustraciones en lápiz de tonos pastel refuerzan el ambiente de ternura en el que se desarrolla esta historia de superación.
(Reseña guÃa Miedo)
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Óscar tiene seis años y, aunque nunca fue un niño miedoso, de repente le dan mucho miedo la criatura de la noche y el león de Correos. Contra la criatura de la noche, poco se puede hacer. Óscar y su papá revisan bien debajo de los muebles y la cama, pero nunca la cazan y Óscar a veces se mete en la cama de su hermana para dormir. Pero el león de Correos, eso es otra cosa. Cuando va a echar una carta y lo ve con su boca abierta, lo primero que hace es arrojarle unos caramelos para que esté contento. Y luego echa la carta. Pero un dÃa, un señor mayor se le acerca para preguntarle si es él el niño que echa caramelos. Y le baja al sótano donde tienen que parar la cinta cada vez que caen los caramelos. Óscar le explica su teorÃa y el señor se rÃe y le cuenta que, cuando él era joven, habÃa otro niño que metÃa caramelos. Y asà cierra una bonita historia, cuando Óscar está hablando con su papá para decirle que ya no tiene ningún miedo y el padre le confiesa que, cuando él era pequeño, también le daba miedo el león de Correos... y le echaba caramelos. Una sencilla historia llena de sensibilidad que tiene el acierto de incluir algo muy caracterÃstico de la cultura española: los leones que abren su boca para servir de buzón.
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