Gustavo se ha disfrazado del Zorro y está dispuesto a ser el más valiente de toda la calle. Pero en el bullicio se va a despistar de su mamá y el miedo no hay quien lo pare.
Gustavo está muy contento el dÃa de carnaval disfrazado del Zorro, con su antifaz y su espada. La calle está llena de gente y, en un momento, la mamá del zorro se pierde, Gustavo se encuentra solo y la noche llega. La angustia de sentirse perdido y abandonado se verá aliviada por la presencia de una gran lechuza maternal que le conducirá hasta casa. Los alegres colores de las ilustraciones nos muestran la alegrÃa de la fiesta, en contraste con los sentimientos de angustia del protagonista.
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