Un borrego que no puede dormir busca acomodo para entregarse al sueño. Si ningún lugar parece ser el apropiado, tampoco es la fórmula que escoge para convocar al sueño. En su desazón, una ranita le acompaña y le aporta un toque de humor a un texto divertido con cálidas ilustraciones y muy infantil. Inevitablemente, el libro nos recuerda a Kitamura y a su gato o a sus corderos que se cuentan a sà mismos para poderse dormir.
Opiniones
Queremos saber tu opinión