Momo aparece en Alemania en 1973 y en España en 1978. El libro supone para los adultos de ese momento un descubrimiento sobre el poder extraordinario que tiene la literatura infantil, no solo para contar historias divertidas dirigidas a los niños, sino por su enorme potencial simbólico para dirigirse también a los adultos y hablarles de “los grandes temas”. Momo se ha convertido en un clásico porque ofrece a los niños a partir de 9 años una aventura en la que se combina riesgo, amistad, fragilidad y fortaleza a partes iguales. Con una heroína que se enfrenta a los peligros en soledad, buen ritmo narrativo y buenos diálogos, no se resiente con el paso de los años. La otra cara de esta narración fantástica es una alegoría sobre el tiempo y el modo de vida de las sociedades occidentales que, lejos de haber trasformado el modelo, se han asentado en él: la falta de comunicación, el trabajo sin descanso, el deseo de tener y el olvido del ser… todo ello contado a través de personajes como el Maestro Hora o la tortuga Casiopea. Un libro que sigue proponiendo a los niños la posibilidad de un mundo mejor a través del compromiso.
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