Matilda, con cuatro años, es una lectora precoz que encaja en una familia zafia en la que el padre es un sinvergüenza y la madre una desocupada consumidora de televisión y jugadora de bingo. La escuela será para ella un lugar donde encuentre lo bueno y lo malo del mundo adulto y su poder: una pésima y cruel directora que asusta a los niños sobre los que ejerce una tremenda violencia y una delicada profesora que sabrá darle a Matilda el amor que necesita para crecer. El autor, tan conocido por sus obras donde critica a los adultos sin concesiones, hace un canto a la sensibilidad y a las posibilidades que nos dan los libros para salirse de una vida gris.
(Reseña guÃa Libros) ------------------------------------------------------------------------------------------
Casi cualquier libro de Roald Dahl podrÃa considerarse como un clásico actual. En el sentido de un libro que no se agota, sino que en todas las épocas sigue planteando preguntas a sus lectores y sigue manteniendo con ellos una complicidad por encima de las modas. Asà resulta Roald Dahl, un cómplice de los niños a los que se acerca a través del humor, la exageración, la magia y la crÃtica a los adultos malos, a los ricos y a los zafios. Matilda es una niña prodigio que a los cuatro años lee a Dickens mientras su padre se pregunta por qué no ve la tele como todo el mundo y su madre la abandona en casa todas las tardes para ir a jugar al bingo. Una niña delicada en medio de un mundo bastante normal y también bastante vulgar y brutal. Como en los cuentos de hadas, lo terrible debe ocurrir para que luego llegue el milagro. Y asà sucede en este cuento en el que Matilda gracias, primero a una bibliotecaria y después a una gentil profesora podrá ser feliz. Y el libro multiplica su gracia con las ilustraciones de su inseparable Quentin Blake. Ya nunca podremos imaginarnos a Matilda de otra manera, tan pequeña, en su gran sillón y arropada por un libro.
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