¿Los burros saben nadar? ¿El secuestro es un delito? ¿Cuánto pagarán los vecinos por recuperar sus burros? Preguntas claves para poner en marcha un plan desternillante.
La situaciones que se producen en esta aventura son muy divertidas, pero se parecerían a otras que hay en muchos libros de pandillas, si no fuera porque este autor es único componiendo personajes. La ironía con la que narra y describe a sus protagonistas no permite que al lector se le borre la sonrisa de la boca. Nos divierte el capitán y su pata metálica, su mujer que va a su aire recogiendo flores, el alcalde que representa lo peor del poder y el pueblo obsesionado con los comunistas. Diálogos chispeantes para alegrarse con un singular secuestro.
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