Si un día en el campo se te acerca una amable mujer, mírale bien los pies: si son palmeados, puede tratarse de una peligrosa lamia.
Miguel descubre en el campo, por casualidad, a un pequeño ser parecido a una rana. Su curiosidad le lleva hasta un mundo plagado de grumos, lamias y brujas, que habitan en el bosque, muy cerca del mundo real. El carácter generoso y solidario del niño le arrastra a una inevitable aventura llena de peligros, en la que descubrirá el lado bueno de algunos personajes aparentemente malvados.
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