La señorita Laburnum se ocupa tan bien de la biblioteca del pueblo que un día unos bandidos deciden secuestrarla porque piensan que les darán un buen rescate. ¡Es tan valiosa su labor! En la cueva pronto se dan cuenta de que han enfermado de sarampión y tienen que estar en cuarentena, tiempo que la bibliotecaria aprovecha paracuidarles y leerles muchos cuentos. Los bandidos la dejan en libertad y varias semanas más tarde, el bandido jefe acude a la biblioteca a pedir ayuda: le está persiguiendo un policía y necesita ocultarse. La bibliotecaria, muy ingeniosamente, le incorpora a los estantes y le pide al policía su carnet para sacar al bandido que, por cierto, se llama Bienvenido Bienhechor. Finalmente, la bibliotecaria y el bandido se enamoran y todo el grupo de bandidos pasa a ocuparse de la biblioteca: cuentan cuentos, ayudan en las tareas y de vez en cuando quitan el cartel de “Silencio” y “Prohibido fumar”. Un relato divertido donde el buen hacer de la bibliotecaria produce situaciones hilarantes, como cuando los bandidos echan de menos que alguien les lea cuentos, o pone el sello al bandido que quiere esconder en las estanterías. Un cuento sobre los libros y el gusto por la lectura contado con mucho humor
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