Con este libro todo lo cotidiano cobra la dimensión de un gran chiste. Podrás reírte de la escuela, la familia y sobre todo de ti mismo, porque en el fondo todos tenemos algo de Nicolás.
Nicolás pone en evidencia un mundo que funciona de casualidad. Una escuela desquiciante no apta para cardiacos, una familia en permanente discusión que se adora y unos amigos que más valdría no tenerlos. Y con todo esto, con lo que ocurre cada día, el autor y el ilustrador construyen unas situaciones y unos diálogos con los que no podemos parar de reír y de recordar que nuestra vida se parece bastante a la de estas historias.
Me he leido este libro en este mes de Noviembre de 2011. Me ha gustado mucho, sobre todo porque me ha hecho reir ja,ja,ja, las cosas que le pasaban a NIcolás.
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