La lluvia, un gallo, el huerto, incluso la escuela, pueden convertirse en poesía.
El mundo cotidiano se muestra de manera poética desde la voz de un niño. Observando la vida y acercándose a lo que le rodea, las metáforas y la musicalidad nos entregan una realidad trasformada pero en la que nos reconocemos y con la que nos emocionamos.
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