Lecturas infantiles y juveniles para el verano

Infantil y juvenil para el verano


EL HORROR DE DUNWICH
H. P. Lovecraft, Ilust. de Santiago Caruso. Libros del zorro rojo. 88 pp. 17’50 e. (A partir de 13 años)

El horror de Dunwich
es una lectura magnética. No sólo por los artilugios narrativos que su
autor domina a la perfección. Sino, especialmente, porque genera la
sensación en el lector de que no puede darle una explicación racional a
los acontecimientos que narra y al mismo tiempo necesita disponer de
esta seguridad. Libros del zorro rojo ofrece una magnífica edición. Las
ilustraciones de Santiago Caruso consiguen ser fieles al espíritu
lovecaftiano, sin repetirlo. En sus imágenes se corporeiza un mundo
atávico, ambientes lúgubres, personajes desesperados, simbología
esotérica y una naturaleza indómita. Todo encaja a pesar de los
contrastes. Nos encontramos frente a un libro que puede alimentar en
nuestros jóvenes la sensibilidad necesaria para apreciar el valor de un
producto editorial concebido con buen gusto y realizado con dedicación.

EL LIBRO DE LOS HECHIZOS
Cecilia Pisos, Ilust. de Noemí Villamuza. Anaya. 88 pp. 7 e. (A partir de 4 años)

El conjuro, ensalmo o sortilegio ancla sus raíces en la tradición oral.
Son versos lúdicos cargados de significado mágico, provistos de
musicalidad y de ritmo y, sobre todo, de intensidad afectiva. Dotan a
los acontecimientos cotidianos de una dimensión poética. Además,
inician al pequeño en los misterios del lenguaje. Cuatro versos
correctamente pronunciados sirven de hechizo para hacerse invisible.
Igual número de versos, son suficiente para espantar fantasmas. En
cambio, para bajar la luna hacen falta ocho y para hablar con los
animales dieciséis. Cecilia Pisos es la hechicera que articula las
rimas y revela su música secreta a través de una fórmula mágica de
fascinante proximidad y sencillez. Noemí Villamuza, la otra hechicera,
se maneja en un registro donde la ternura, el humor, el juego y un
pizca de inquietud nos hace levitar. Una pequeña joya que no debe pasar
desapercibida.

LAS HERMANAS PENDERWICK
Jeanne Birdsall. Salamandra. 224 pp. 13’90 e. (A partir de 11 años)

El libro como memoria de la infancia, como un espacio ficticio
habitado, cuyos personajes nos acompañaron y, a cambio, nosotros
padecimos sus miedos, reímos sus gracias y les brindamos una amistad
íntima a prueba de relecturas y olvidos. Esta experiencia que ha
animado a muchos a leer, también ha animado a otros a escribir. Jeanne
Birdsall tiene una escritura deudora de lecturas juveniles (E. Nesbit,
Enid Blyton…) y otras más cercanas (Ferdjoukh). Maneja con acierto la
creación de un clima de aventuras domésticas, de interrelaciones
familiares, de personajes próximos e identificables. En cambio, a nivel
literario no tiene grandes méritos y sí muchas muletillas (adjetivación
redundante, narrador hiperbólico, voces inauténticas). Sin embargo, Las hermanas Penderwick consiguen
atrapar al lector y trasladarlo al entorno ficcional, hacerlo cómplice
y partícipe. En definitiva, una novela que a pesar de sus problemas,
engancha al lector y lo compensa con un texto amable, sin mayores
complicaciones, que deja un buen sabor de boca.

ABCD
Marion Bataille. Kokinos. 42 pp. 16 e. (A partir de 6 años)

Los pop-ups o libros desplegables producen un placer muy especial.
Aúnan la capacidad de sorprender, el empleo de simples artilugios
mecánicos y la compenetración entre lo que se cuenta y cómo se cuenta.
Nos hipnotizan sus arquitecturas emergentes, los recursos técnicos
empleados y la calidad de su factura. También, sentimos curiosidad por
averiguar cómo funcionan, cuál es su secreto, cómo se articulan estas
piezas de ingeniería del papel. Pero, sobre todo, nos deleita la
capacidad de experimentación de este género. ABCD es una pieza
extraordinaria. Estudia las formas de las letras y articula un
abecedario en el que la sucesión de una a otra viene dada por una
transformación (la adición o sustracción de algún elemento) o en la que
se muestra a la letra como un objeto hermoso.

EL HOMBRE QUE COMPRÓ LA CIUDAD DE ESTOCOLMO

Gianni Rodari, Javier Zabala. SM. 32 pp. 13’95 e. (A partir de 3 años)

Sin saberlo y a título póstumo, Gianni Rodari se ha convertido en un
autor de libros álbumes. Sus cuentos concisos, abiertos y sugerentes se
transforman en las manos de ilustradores de primera, como Aramburu,
Salomó o Alemagna. Quienes no se limitan a aportar imágenes sino
evidencian el puesto preponderante que tiene la lectura personal a la
hora de asumir la interpretación de un texto. En esta oportunidad,
Javier Zabala despliega sus tintes, recortes y figurines para ofrecer
una lectura que aúna el tono humorístico y el íntimo. Se trata de un
trabajo sutil en el que arte e infancia van tomados de la mano.

LOS ANIMALES DE LA LLUVIA
Pedro Villar, Ilust. de Miguel Ángel Díez. Diálogo 32 pp. 13 e. (A partir de 5 años)

Noé y sus pasajeros han dado pie a muchas versiones, revisiones y
adaptaciones. Símbolo y argumento, la recreación para niños y niñas de
este mito judaico se ha ido despojando de su trasfondo bíblico para
adoptar otros derroteros narrativos. En general, poco rastro queda de
la condena divina y del agua purificadora. Cercano a la tradición
juglaresca, Pedro Villar se vale del verso y del humor para hacer una
versión coloquial y próxima de un arca mal construida, sobredemandada,
en la que se excluyen a los dragones (porque no caben) y en la que Noé
goza de poca autoridad. Miguel Ángel Díez nubla el ambiente con tonos
azules, estiliza los animales, viste de impermeables a los pasajeros
humanos y sepulta bajo las aguas a las fábricas y sus chimeneas. En
conjunto, se trata de un libro álbum atípico: divertido, juguetón y,
por qué no, incluso inquietante.

EL VIAJE DEL BISABUELO

Marta Farias, Aitana Carrasco. Kalandraka. 40 pp. 14 e. (A partir de 6 años)

El Atlántico, los viajes y la vejez comienzan a tener mayor presencia
en la cartografía de la literatura infantil. Y es que entre nuestros
creadores más interesantes, hay una nueva generación que creció leyendo
álbumes y novelas para niños. Ahora son ellos quienes cuentan historias
a sus hijos, a sus alumnos, a nuevos lectores. El viaje del bisabuelo
es un álbum que habla de viajes. De viajes soñados, de viajes hechos
realidad y de viajes aún por hacer. Equilibra la narrado y lo evocado,
lo personal y aquello en lo cual nos vemos representados, la aventura y
la nostalgia. Destaca la libertad con que se desplaza Carrasco por el
álbum, abordando nuevos derroteros y descubriendo parajes y recuerdos
de su arraigado mundo interior.

LA IRA DEL FUEGO

Henning Mankell. Siruela. 168 pp. 16’90 e. (A partir de 14 años)

La imagen del fuego se extiende a lo largo de la trilogía que cierra La ira del fuego.
Se trata de una serie que narra la vida cotidiana de Sofía y el paso de
su infancia a la vida adulta en un pueblo mozambiqueño. Novela
documental, su fidelidad a los hechos limita sus aspiraciones
narrativas. Gracias a esta decisión, tenemos la impresión de ser
espectadores de una realidad sin mediaciones. Mankell nos demuestra que
es posible narrar los estragos de la guerra fraticida, de las minas
antipersonales, del Sida, la mortalidad infantil, la pobreza y otros
problemas que asolan al continente africano sin incurrir en un
tratamiento viciado por consignas comprometidas europeas, ni por
deformaciones pedagogizantes. Su mérito está en que, antes que nada, su
interés está en su protagonista. En su capacidad para escuchar al otro
y en su sensibilidad para nunca sobreponerse. La ira del fuego es una lectura dura, no concesiva. Pero cuyas páginas resuman un sincero humanismo.

KASHTANKA. HISTORIA DE UN PERRITO.

Chejov. Ilus. De R. Marín. Gadir. 94 pp. 18 e.

En la cuentística actual hay dos preponderantes tendencias. La fábula
moral y la narración metafórica. Una y otra coinciden en la poca
importancia que le atribuyen al acto de contar. Historia y trama se han
vuelto lacayas de otros intereses. Al leer a Chejóv, uno no puede
evitar cierta nostalgia por la narración clásica. Por las historias
bien narradas donde se ahonda en lo psicológico sin caer en el
psicologismo; donde hay una búsqueda estética, y no se incurre en el
esteticismo; donde hay un trasfondo ético y no dogmático. Kashtanka es
un cuento muy bien escrito, ideal para ser compartido con los pequeños
o para quienes comienzan a leer con mayor desenvoltura.

SESIÓN GOLFA

J. Sennes, E. Cansino, V. Muñoz, Ilus. de C. Segovia. SPR/MSH. 96 pp. 16 e. (A partir de 9 años)

El título del libro tiene mucho de golpe de efecto. Poco dice de los
tres textos que reúne y de las ilustraciones que lo articulan. Sin
embargo, es un título que, bien pensado, resulta adecuado. Recuerda a
las sesiones de matiné que poblaron nuestra infancia, a los filmes
cuyos títulos españoles no guardan relación alguna con los originales,
a las escapadas cinematográficas de nuestra adolescencia… La primera
sesión viene de la mano de Joles Sennes y aporta el humor. A
continuación, un relato de Cansino. Un texto evocativo que se adentra
en el imaginario, en la expectación y el ser espectador. Cierra el
volumen, una historia de Vicente Muñoz Puelles en la que las
transferencias entre literatura y cine vienen mediadas por la recepción
del niño lector/espectador y el espacio onírico. Carmen Segovia integra
las tres sesiones en un todo armónico, sin por ello sacrificar una
perspectiva distinta para cada historia. Una buena lectura veraniega
que tiene mucho de film independiente.

BEBÉ DODÓ
Peter Schössow. Juventud. 50 pp. 14’50 e. (A partir de 3 años)

Más allá de las historias, más allá de que los textos sean suyos o de
autores célebres, Peter Schössow tiene una extraordinaria capacidad
para construir personajes cuya sola morfología de cuenta de una sólida
caracterización. Además de este mérito y de la construcción de
atmósferas singulares, Schössow tiene el don de ser un extraordinario
contador de historias. Pasamos sus páginas al ritmo que impone la
ilustración. Siempre consigue que pequeños y adultos se pregunten qué
sucederá o por qué. Su universo nos desconcierta y arropa. Por eso
volvemos una y otra vez a estos álbumes de extraña belleza, inteligente
concepción y incomprensible familiaridad.

CAROLINA, UNA BREVE BIOGRAFÍA
Iva Procházková. Loguez. 208 pp. 13 e. (A partir de 13 años)

La escritura de un diario es un recurso que ha sido desarrollado en
muchas novelas juveniles. Tras un personaje que se vuelca a escribir
con intensidad adolescente sus experiencias y los sentimientos vividos,
somos confidentes de una voz testimonial que nos introduce en un
espacio histórico, geográfico o cultural distinto al nuestro. Ahora
bien, en la medida en que somos partícipes del punto de vista de una
primera persona que narra su entorno y circunstancias, aquello que en
principio podría resultarnos distante, lo asimilamos con naturalidad. Carolina es
una novela hermosa. Su escritura conserva la franqueza de la voz de la
protagonista. Su relato no cae en el maniqueísmo al uso sino, por el
contrario, está lleno de matices. Una excelente novela que abre mundos.

MAGIA EN EL LIBRO
Nina Bernstein. Ilus de Boris Kulikov. Alfaguara. 232 pp. 7’75 e. (A partir de 12 años)

El libro en el libro, la historia que se sumerge en otras historias y
la lectura que nos lleva a otras lecturas representan temáticas
habituales en la novelística juvenil. En pocas ocasiones pasan del
tostón, de la referencia forzada y la edulcorada apelación a la magia
de la lectura. No es el caso de esta novela. Bernstein construye un
relato seductor, donde todas las piezas están bien ensambladas, nada
sobra y puede resultar muy atractivo para el joven. Sus páginas son una
apetecible invitación a otros libros. Su secreto: una documentación que
no pesa, mucho trabajo de escritura y sensibilidad.

Gustavo PUERTA LEISSE

Fuente: El Cultural www.elcultural.es 10/07/2008

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