La mezcla de rigor y pasión como género literario

"Es una alegría más de una novela que me ha dado muchas alegrías", dijo ayer Almudena Grandes al recibir el Premio Fundación José Manuel Lara, por su novela El corazón helado (Tusquets). Lo agradeció a sus más próximos, a su editora -Beatriz de Moura- y a ese otro "gran premio", sus lectores. Antes, en un vídeo promocional del galardón, decía que había escrito esa novela "para mostrar cómo unos hechos que ocurrieron hace 70 años, siguen gravitando en nuestro presente e influyen en nuestro futuro". Almudena Grandes se ha convertido, gracias a la documentación de este libro, en una gran experta de la Guerra Civil española.

Grandes lo sabe todo de la sangrienta contienda. Sabe de sus protagonistas, de sus batallas, de la retaguardia de las desdichas y alegrías por las que pasaron unos y otros, conserva con precisión la dolorosa dignidad de los derrotados y ha explorado el corazón de los muchos a los que simplemente el conflicto se les vino encima. Lo sabe todo y además lo sabe contar con pasión y entusiasmo. En El corazón helado ha sabido afinar con maestría su capacidad de poner en escena los conflictos íntimos de sus personajes. Esas zonas de claroscuros, ahí donde se dan de bruces memoria e ilusiones, el afán de vivir siempre y la cercanía incómoda de la muerte.

Era la tercera vez que Almudena Grandes sonaba entre los favoritos. Ya le había ocurrido en 2003 con Los aires difíciles y en 2005 con Castillos de cartón. Ha sido un acto de justicia literaria que lo recibiera por una novela que la crítica ha celebrado como la mejor de las suyas. Se publicó en febrero de 2007, lleva 11 ediciones (250.000 ejemplares) y va a traducirse a seis o siete lenguas.

El Premio Fundación José Manuel Lara está convocado por la fundación homónima y por 12 editoriales españolas de referencia. El jurado elige la que considera la mejor novela publicada el año anterior. Está dotado con 150.000 euros que se dedican a la promoción del título galardonado. Este año las otras novelas finalistas fueron: Mundo maravilloso (Mondadori), de Javier Calvo; La loca de Chillán, de Aquilino Duque (Pre-Textos); El padre de Blancanieves (Anagrama), de Belén Gopegui, y Los príncipes valientes (Tusquets), de Javier Pérez Andújar.

Fuente El País

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