La literatura infantil y juvenil reivindica su lugar científico

Así que algunos de los problemas que atraviesan los cuentos y las novelas juveniles en el contexto de los sistemas literarios ibéricos podrían considerarse como los propios de una adolescencia difícil.

Los alrededor de 9.000 títulos que se vienen editando cada año en España representan un nivel de producción muy alto y, sin duda alguna, también de creación. Pero lo cierto es que son pocos los libros para niños y jóvenes que superan los dos mil ejemplares de tirada fuera del ámbito educativo. No tienen la visibilidad que necesita un género que, por encima y a pesar de todo, apenas existe como materia de investigación y docencia en las universidades. La cuestión de fondo es conseguir equiparar la literatura de los primeros lectores con la de adultos a todos los niveles, pero sobre todo como ámbito de investigación y de docencia en los cambios que impone el Espacio Europeo de Educación, y que el mercado no dependa en tanta medida como ahora de las aulas.

Estos son algunos de los retos que se propone encauzar, cuando menos, la denominada Red Temática de literaturas infantiles y juveniles del marco ibérico, constituida hace dos años por universidades de España y Portugal y liderado por la Universidad de Santiago, a la que pertenece la investigadora principal y promotora del proyecto Blanca Ana Roig Rechou. El proyecto accedió a las ayudas a la investigación del Ministerio de Educación, que considerará los resultados del trabajo en la agenda estratégica que está elaborando para mejorar la formación lectora y tratar de saber por qué caen los hábitos de lectura.

Los 17 investigadores de universidades del ámbito lingüístico del castellano, catalán, del vasco, del gallego y del portugués estudian la producción, recepción y los tipos de mediación de la lectura de textos e imágenes para niños y jóvenes. Se proponen dar a conocer en los ámbitos educativos, de investigación y sociales los modos de conocimiento que ofrece la literatura infantil y juvenil como espacio de creatividad, de tolerancia y entendimiento, considerando, como explica la profesora Roig Rechou, que la realidad multicultural origina comunidades interliterarias e interlectoras.

Otro de los retos que tienen planteados los expertos implicados en esta red es incidir en la importancia que tienen las diferentes literaturas infantiles y juveniles del marco ibérico, y en su atractivo para por la variedad y diversidad de voces.

La cuestión es que para conseguir que estas apuestas se cumplan, esta Red temática tienen planteados unos objetivos que pasan por el intercambio de experiencias entre docente e investigadores españoles y portugueses y por vertebrar y consolidar una comunidad científica en el área de la literatura infantil y juvenil. Están trabajando en la elaboración de un mapa sobre los problemas que existen en relación con la formación lectora, con el fin de contribuir a mejorar los planes nacionales de fomento de la lectura. En ese mapa estarán reflejados todos los datos en los que se base el diagnóstico de este equipo interdisciplinar.

Los investigadores implicados en el proyecto tienen claro que la literatura infantil y juvenil se debe incluir como materia troncal o como obligatoria en los planes de estudio universitarios de Magisterios, Ciencias de la Educación, Filologías, Biblioteconomía, Documentación, Educación Social y Ciencias de la Comunicación y de la Información. Pretenden, además, que sea un género que forme parte de los programas de investigación nacionales y europeos y que se creen centros de estudio y programas de formación y posgrado específicos.

Blanca Roig asegura que, tal como está la situación, los mediadores entre el libro y los críos, es decir, profesores, padres y bibliotecarios, «non saben qué ofrecer». Del mismo modo, dice que los estudiantes, que serán los futuros mediadores, «non coñecen a evolución desta literatura nin as temáticas e xéneros que hai dentro dela, que nunha medida importante quedaron no didáctico e moral». Por eso también analizan y evalúan la actividad que se ha llevado a cabo hasta el momento en investigación y docencia de la literatura infantil y juvenil, de cara al diagnóstico final.

La investigadora principal del proyecto está convencida de que esta Red que lidera «é clave para dar o salto que necesita a literatura infantil e xuvenil para superar o desfase que sofre en relación coa chamada literatura para adultos, porque o peor problema que existe é o descoñecemento do que hai». En ese sentido, un aspecto fundamental del trabajo es determinar qué libros son los clásicos en este género en los distintos sistemas literarios de la Península. Se trata, pues, de establecer cánones para después marcar caminos.

La cuestión es disponer de información científica rigurosa y sistematizada, según comenta Blanca Roig, que considera indispensable superar carencias «que reducen a literatura infantil e xuvenil ás leis do mercado cando, sendo importente e fundamental, non se están consolidando lectores que se inician na idade escolar, as campañas de promoción da lectura fracasan ou non están dando os resultados agardados».

Esta especialista cuestiona las acciones destinadas a promover la lectura «que están montadas como espectáculos, cando a lectura non deixará nunca de ser un acto individual e case íntimo», así como que en la escuela «non se diferencia entre a lectura relacionada co traballo na aula e a formación lectora». Cree, además, que los libros que llegan al público promocionados por un premio literario tampoco consiguen el recorrido de merecerían «porque é relegado pola seguinte obra que leva a mesmo premio, e así sempre».

Estas consideraciones explican que la Red temática sobre literaturas infantiles y juveniles del marco ibérico demande la promoción de líneas de investigación sobre lectura, reclamando en ese campo la necesidad de trabajos que aborden aspectos tan concretos como promoción y mediación lectora, hábitos lectores, la lectura de imágenes y la cultura visual, la formación del lector literario y la aplicación educativa de la literatura infantil y juvenil. La necesidad de estudios de literatura comparada no les merece menos relevancia como área de investigación, así como la de historia y la de teoría y crítica, en la que encuadran la determinación de modelos teóricos, el canon, la literatura de transmisión oral y el estudio de la ideología y valores contenidos en los libros infantiles y juveniles.

Sobre el alto número de libros para niños y adolescentes que se editan cada año, Roig Rechou dice que el crecimiento «é enorme, sobre todo en relación con outras literaturas, pero aínda así este xénero segue sen ter apoios para proxectos de investigación».

En el transcurso del curso celebrado en colaboración con la Biblioteca 33, de Caixa Galicia, la Red presentó el monográfico, que publica Edición Xerais de Galicia, que reúne los comentarios y análisis científicos a catorce cuentos y novelas juveniles de un total de un centenar de obras seleccionadas entre la producción de las distintas lenguas peninsulares en base al tema del multiculturalismo y las identidades permeables. Este fue el tema de trabajo del curso, con el propósito de tomar conciencia de como se crean las multiculturalidades y de analizar sus constantes en la producción literaria.

Una de las colaboradoras en este estudio, la profesora portuguesa Claudia Sousa Pereira, explica que esta antología está destinada a los mediadores entre el libro y los niños y niñas, de manera que sepa qué libros de esta temática se pueden recomendar y proponer. Este sistema será el mismo que aplicarán para comentar otras temáticas con constantes que son comunes a la producción literaria de los diferentes ámbitos lingüísticos.

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