La Ley del Libro entra en urgencias

Así lo afirman los editores, que expresan también la inquietud de los libreros, y la que invadirá a buen seguro a los colegios y los padres de alumnos. Contienen el aliento, porque les urge mucho saber si se liberalizarán o no los descuentos en los libros de texto. El próximo curso se renuevan todos los manuales de cuatro cursos, dos de primaria y dos de secundaria.

Toda la campaña se prepara precisamente en estas fechas y nadie sabe si la nueva ley que liberaliza los precios estará lista con tiempo para regular la operación. Si entra en vigor, aunque sea con mínimo margen, miel sobre hojuelas y ventajas para todos. Si no, incertidumbre, costos disparados y una quiebra en la credibilidad de nuestros políticos, ahora en plena precampaña electoral. Antonio María Ávila, director ejecutivo de la Federación de Gremios de Editores de España mantuvo una conversación informal con el subsecretario de Cultura, Antonio Hidalgo, después de la entrega del premio Cervantes, en la que le expuso este desvelo.

Hidalgo le aseguró que el Ministerio de Cultura está presionando a varios niveles para acelerar el trámite. Pero Ávila no confía en que la junta de portavoces acierte a incluir el trámite de la Ley del Libro en uno de los pocos plenos del Senado que quedan. Si todos los plazos se agotan, la ley no saldrá de la Cámara Alta hasta bien entrado junio, y eso sería ya demasiado tarde. Los editores no acaban de conformarse con el hecho de que el consenso absoluto que existe sobre la Ley del Libro «no se traduzca en tramitarla con rapidez cuando todo el mundo está pendiente. Nos han comentado que el Senado tiende a la tranquilidad en sus plazos». En la campaña del libro de texto el sector se juega el 24 por ciento de su facturación, más de 600 millones de euros.

La liberalización de los precios acaba con un sistema de fijación de descuentos máximos que beneficiaba a las grandes superficies. «Ahora -dice Ávila- la nueva ley apuesta por las librerías como canal natural de venta. Nosotros habríamos preferido el sistema de precio fijo, pero esto es lo que hay». Según Antonio María Ávila, «reina la incertidumbre sobre si la campaña del libro de texto se hará con precio fijo, libre o con descuentos limitados. Es una situación de inseguridad jurídica que tiene muchos costes». Todo se complica con los currículos, que sólo valen para cada autonomía, incluso los de matemáticas, lo cual aumenta el precio de los libros al reducir su tirada. «Ésa fue una decisión política y no sé si los ciudadanos son conscientes de que los partidos la tomaron en su nombre. Un libro de Illinois vale en Kentucky, pero eso no pasa en España». En opinión del director ejecutivo de los Gremios de Editores, la «aparición de los libros de texto ya genera cierto nerviosismo entre los padres de los alumnos y toda esta incertidumbre no hará más que aumentar esos nervios».

El PP, de acuerdo Desde las filas del principal partido de la oposición también se está poniendo toda la carne en el asador para que la ley esté en plazo y modo. De hecho hay una enmienda entre las 91 presentadas que une el PP con el PSOE y es la relativa a que el texto entre en vigor al día siguiente de su publicación en el Boletín Oficial del Estado. La portavoz popular en el Congreso, Beatriz Rodríguez-Salmones, que también cambió impresiones con el subsecretario de Cultura en la entrega del premio Cervantes, afirma que «sería imperdonable que se falle en esto, porque supondría un año entero de retraso sobre un asunto vital para el sector y en el que todos estamos de acuerdo». Rodríguez-Salmones espera que las autonomías que actualmente tienen el sistema de préstamo no retrasen el trámite.

Fuente: ABC

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