La justicia suiza rompe el precio único del libro (Carole Wälti – Swissinfo)

¡El precio único del libro murió, viva el precio único del libro! Es en sustancia el mensaje de Dominique de Buman. Responsable del expediente en el seno de la Comisión de la economía y de los cánones (CER) de la cámara baja del Parlamento, el diputado demócrata cristiano se dice confiando.

Para él, Suiza debería hallarse muy pronto en situación de ofrecer al libro una protección digna de su estatuto de producto cultural, a pesar de la reciente decisión del Tribunal Federal (TF) en contra del precio único.

El último jueves, los jueces federales consideraron en efecto que el 'Sammelrevers' – este acuerdo de rama entre editores y libreros que instaura un precio único para el libro en la zona germanófona del país – violaba los principios del mercado libre.

Considerando que el sistema del precio único garantizaba un número más elevado de librerías, pusieron término a una batalla jurídica de nueve años entra la Comisión de recurso para las cuestiones de competencia y las asociaciones de libreros y de editores de la Suiza de habla alemana.

 

Excepción cultural reivindicada

Para Dominique de Buman, esto no condena la idea de reglamentar el mercado del libro por la vía de una ley federal. La decisión del TF podría incluso tener un efecto motor acelerando la toma de conciencia política en torno al tema.

 

No hay 'Röstigraben'

Desde el punto de vista legislativo, es también en esa dirección que se orienta el CER. Recientemente definió las grandes líneas del proyecto de ley, y esto en el espíritu de la iniciativa depositada en 2004 por fuego el diputado Jean-Philippe Maitre que pedía una regulación del mercado del libro.

"Como la iniciativa venía de la Suiza francófona, había un riesgo que la Suiza de habla alemana no se sintiera concernida. Ahora que la decisión del Tribunal Federal fue emitida, y más rápidamente que previsto, todos los actores del sector deberán tirar de la misma cuerda", se regocija Dominique de Buman.

Si Lucian Leitess confirma, que "no hay 'Röstigraben' en ese campo", subraya no obstante que los libros son más caros en Suiza francófona que en la Suiza de habla alemana. La supresión de la armonía cartellaire no está pues con sus ojos ninguna panacea, contrariamente al precio único, que permitía, según él, tener precios "razonables".

 

Una polítca también para el libro

Del lado de la Asociación suiza de difusores, los editores y libreros (ASDEL), Santiago Scherrer indica que los profesionales suizos del libro están en gran mayoría a favor de una ley específica y de un mercado reglamentado.

"La decisión del TF confirma, si hacía falta, que si se enfocan los problemas del libro únicamente bajo consideraciones de orden económica, sólo se pueden obtener decisiones negativas", subraya al respecto.

Al precisar que los actores de la rama trabajan para elaborar posiciones comunes y discuten ya sobre la fijación de los precios de los libros importados, se dice a optimista en cuanto al proceso legislativo actual.

En ello coincide con él Dominique de Buman: "Editores y libreros, profesionales del libro de las Suizas de habla alemana y francesa, los partidarios y los adversarios de una ley, cada uno a diferentes niveles actualmente está dando pasos hacia el otro. El anteproyecto de ley va, pues, por buen camino".

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