La censura en la literatura infantil

Encuentro Internacional de Literatura Infantil. Caracas (Venezuela):

Especialistas alegan que sexo y muerte no deben censurarse en literatura infantil

Caracas, 02 Oct. ABN.-«Cuando visito una escuela
y me dicen: no leas sobre la muerte, porque se le murió un tío a un
niño, me pregunto ¿por qué si se murió alguien no se puede abordar el
tema de la muerte? si a veces sirve para reelaborar eso», manifestó la
crítica literaria y escritora argentina Sandra Comino.

El
sexo, la muerte y el Síndrome de Inmunodeficiencia Adquirida (Sida) son
algunos de los temas calificados como tabú para los niños, y a muchos
se les hinchan los ojos cuando alguno de estos tópicos se tocan en la
literatura infantil.

Sin embargo, para un grupo de
especialistas, quienes participaron en el Encuentro Internacional con
la Literatura Infantil en Venezuela, estos son aspectos de la realidad
que caben en una narración dirigida a los más pequeños.

«Hay
gente que todavía le tiene miedo a la literatura, pero eso no pasa con
la televisión. A la televisión se le permite absolutamente todo, pero a
la literatura no, y menos a la infantil», señaló Comino, quien además
es profesora de preescolar e investigadora de literatura infantil.

La
escritora defendió que los tabú los crean los adultos, por el contrario
el niño está dispuesto a curiosear y escudriñar cualquier tema según
sus intereses.

«Los chicos no viven en un frasquito. Viven en
el mundo», expresó la narradora argentina, autora del título La casita
azul, que relata la historia de una niña abandonada por su mamá.

En
este sentido, el escritor marabino Cósimo Mandrilo manifestó que nadie
puede creer «que puede salvar a su hijo, a estas alturas de la vida,
que se entere de que existe una cosa que se llama el sexo, nadie puede
pensar que va a aislar a su hijo de eso».

Aseguró que la
curiosidad por esos temas es tan álgida que de alguna manera los niños
lo van a averiguar; no obstante, apuntó que la exposición a los mismos
por parte de los padres depende del contexto social, así como del tipo
de estética y de narración que se plasme en el texto.

«Es
diferente un libro que explique cómo se hacen los niños, realizado con
delicadeza por una persona que sepa tratar el tema, a la noticia de una
violación de una niña de 6 ó 7 años por parte de un sádico. Yo
intentaría que mi vida no viera eso último», acotó.

Mandrilo
convencido de que el escritor siempre plasma en su literatura alguna
enseñanza, expresó: «No veo que se pueda dictar una sentencia general,
positiva o negativa, sobre los temas tabú, porque esos temas tienen
distintas versiones».

El escritor señaló que siempre existe
una intención directa o inconsciente del narrador o poeta, que escribe
para infantes o jóvenes, de transmitir un mensaje que va a servir para
el entrenamiento del niño para la vida.

Por su parte, la
escritora y editora argentina Graciela Pérez Aguilar puntualizó que no
se deben censurar temas en la literatura infantil, sin embargo, aclaró
que si censuraría el fomento de los prejuicios y toda tipo de
segregaciones.

«Yo no escribiría cuentos sexistas,
homofóbicos, racistas, porque no me sale, y como editora no los
publicaría. Yo no quiero más de eso, no quiero que haya más de eso en
el mundo», exclamó la escritora.

Asimismo, expresó su
disposición a arriesgarse a publicar algún tema duro, pero no
prejuicioso; «un libro duro, pero bien escrito».

Pérez Aguilar destacó que en la literatura infantil es importante, más que el tema, el registro en que se hable.

«Puedes
hablar de sexo, de la muerte y de las desapariciones en Argentina, como
esos temas que quedan atragantados en una sociedad, pero hasta que no
puedes convertir en una metáfora algo que es atroz, no puedes
escribirlo», concluyó la también coordinadora de proyectos de
literatura infantil en Internet.

Fuente: Agencia Bolivariana de Noticias. 02/10/2007

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