Los libreros te recomiendan los mejores libros

Conversación en el rincón escrito...

Viajo con mis padres y mi hermano. Nos detenemos en la villa de Urueña, en el centro de Castilla y León. Descubrimos una ciudad amurallada y además la villa del libro. Dice mi padre que habrá dos lugares así en España y que él conoció una villa del libro en el Reino Unido pero no sé escribir su nombre. Caminando por las calles llegamos hasta “El Rincón Escrito”. Allí está Rafael.

Pregunta: ¿Cuál es su profesión?
Respuesta: Toda mi vida he tenido dificultades para saber cuál era mi profesión. Al principio me dedicaba a coger cosas del suelo para volver a darle vida. Después esta primera afición me llevo a ser lo que podemos llamar un ARTISTA PLÁSTICO. Un artista plástico es el que hace arte utilizando cualquier materia. Un buen día me ofrecieron la posibilidad de tener un puesto de libros en la villa del libro, aquí, en Urueña. Como siempre me han gustado los libros acepté el reto y aquí estoy, regentando “El Rincón Escrito”.
P.: ¿Por qué eligió ser librero?
R.: Siempre me han gustado los libros y me han gustado porque son un invento sencillo que puedes llevar en la mano, en el bolsillo y te sacan del aburrimiento y la desilusión. Cuando te metes en la cama a leer, si te quedas dormido y el libro se cae abierto sobre tu cara, te protegerá de todos los sueños tristes, como el tejado de una casa.
P.: ¿Por qué puso a su librería el nombre de “El Rincón Escrito”?
R.: Cada libro que tenemos entre nuestras manos cuando leemos es un rincón escrito. Toma este libro, ábrelo, observa las dos paredes formando un rincón que está escrito. De ahí nació el nombre de esta librería.
P.: Usted habla con los objetos, con los libros, con todo lo que le rodea. Les da vida porque es un artista plástico, cuéntenos alguna historia de su librería...
R.:  Te contaré la historia de esta astillita del tamaño del dedo pulgar que encontramos un día al abrir la librería. Todo lo que entra por la puerta son lectores o libreros o libros. Como no tenía aspecto de lector, ni de librero, pensamos que se trataba de un libro. Empezamos a leer los golpes que los chinarrillos han dejado sobre ella, como golpes de la vida; vimos que en un borde estaba rota como las murallas de Urueña y entonces decidimos encuadernarla mentiéndola en este frasco de cristal y al hacerlo vimos en el otro lado de la astilla su memoria, es decir el ruido que había hecho al romperse. Estaba escrito “ras”.
Otra historia ocurrió el otro día, cuando recibimos un lote de libros viejos  y cuando ya estábamos acabando encontramos esta muñeca de cartón que había sido herida en la mejilla por la esquina de un libro que se le había clavado. Esto demuestra que aunque los libros siempre son buenos, amables y tranquilos también pueden hacer daño, como se lo hicieron a don Quijote, que lo volvieron loco. Esta muñeca es la mascota de la librería. Existen otras historias como la del leño que encontramos un día al venir a la librería y nos gritó: “!Ay de mí si tuviera páginas¡” Quería ser libro para librarse del fuego y lo trajimos aquí donde vive felíz. También puedo enseñarte el cuchillo artesano de la matanza que nos dijo que era el bebé del cuchillo del verdugo porque deseaba quedarse en nuestra librería.  Ahora los libros viven un poco asustados no sea que a este cuchillo se le ocurra hacer filetes con sus lomos.
P.: ¿Qué libros nos recomendaría?
R.: Sin duda, “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis, “El disparatario” de Lear y cualquiera de Jack London, un hombre con mala salud pero muchas ganas de vivir, viajar y disfrutar, para después contarlo.

Me despedí de Rafael mientras me anotaba en su tarjeta dos páginas de internet en las que podemos encontrar más información para completar esta entrevista: La taberna del librero y Navegantes del palomar.

(Accésit 8º Premio Reporteros Kirico 2011)

Alba Hernández Ramos. 9 años. Tordesillas, Valladolid. 

 

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