Desde el pasado mes de diciembre, la incertidumbre embargaba a unas cuantas niñas de la ciudad, que dudaban del lugar de trabajo de sus madres. Decían que cada mañana, sus madres iban a vender imaginación, atrapar aventuras, crear sueños y conocer mundos. O al menos eso es lo que les contaban.
Nadie era capaz de descubrir qué lugar de trabajo podía ofrecer esas posibilidades. Las dudas habían llegado a oídos de sus maestros y maestras, que rápidamente se habían puesto en contacto con las fuentes policiales para intentar desvelar el secreto de aquellas niñas que hablaban de entregas y devoluciones masivas de documentos.
Y tras meses de investigación, se ha llegado a la conclusión de que, según dicta el informe policial creado al respecto:
A pesar de que las mujeres investigadas jamás han portado toquilla ni se peinan con moños, ni llevan gafas ni faldas por los tobillos
A pesar de que no utilizan el shhhhhhhhhhh eterno y habitual de este tipo de personajes
A pesar de que no se pasan la jornada laboral sentadas tras el mostrador oscuro
A pesar de que saben qué significa Facebook, msn, tuenti y pen...
Las mujeres a las que hemos investigado para averiguar qué negocio llevaban entre manos son BIBLIOTECARIAS.
Bibliotecarias que abren las puertas a la lectura cada mañana, que cuentan historias a los niños cada tarde, que disfrutan con las palabras rimadas, las músicas de las canciones populares, las historias impresas y el olor del papel nuevo y viejo.
Elementos escasos de los que dicen que en breve se prescindirá, pero que son esenciales para llevar adelante un centro como en el que trabajan, donde son punto de referencia para todo aquel que quiera acercarse a la lectura de una manera divertida y fácil.
Y así pues, la policía, como conclusión a la operación, no pudo más que felicitar a esas mujeres por su labor, desear que su trabajo continúe durante mucho tiempo y dar la enhorabuena a las niñas causantes de la investigación por tener la suerte de tener una madre bibliotecaria en casa.
(Premiado en el 8º concurso Reporteros Kirico 2011)
Ana Soriano Valdés. 12 años. Ibi, Alicante.
Crónica realizada por los lectores de 9 a 12 años de la biblioteca de Bienservida, Albacete, ganadora del 8º premio Reporteros Kirico, categoría de grupo.
Hemos querido conocer la presencia de la lectura en nuestro pueblo. Para ello nos hemos convertido en reporteros, durante días y hemos entrevistado a algunos vecinos para conocer el pasado y el presente de la lectura en Bienservida y cómo ésta ha influido en sus vidas. Podéis ver aquí nuestro trabajo.
Un sábado como otro cualquiera decido darme una alegría y pongo a prueba a mi ciudad. Voy a recorrerla en busca de lugares que puedan calmar mi sed de lectura.
Para esto hay que ir bien preparada, así que decido llevarme un bolso con forma de botón, basado en los botones de los ojos de los personajes de la película Los mundos de Coraline. Junto con el bolso, otros elementos imprescindibles: el carné de la biblioteca y un poco de dinero.
Una vez preparada elijo mi primer destino, la biblioteca pública Antonio Durán Gudiol, a la que se llega por la calle Ramón J.Sender. Curiosamente, la persona que da nombre a esta calle fue un destacado autor del siglo XX. El interior de la biblioteca es tranquilo y agradable, además, hoy sábado hay muy poca gente. Después de pasear por las estanterías de la sección juvenil me decanto por un libro al que ya había echado el ojo: Los secretos del bosque salvaje, de Tonke Dragt. Este libro es la continuación de otro que ya he leído, Carta al rey, de la misma autora. Es un libro de aventuras muy bueno. Después de que me lo presten, lo meto en el bolso y me dirijo a la librería Anónima. Allí no necesito ojear, porque ya tengo pensado el libro que me quiero comprar. Es Pomelo y Limón, de Begoña Oro, autora aragonesa que ha ganado el premio de literatura juvenil Gran Angular por esta obra. En algunos blogs de literatura juvenil que leo han dicho que el libro estaba muy bien. Yo me fío de sus opiniones, y si además le han dado un premio será por algo, así que me lo compro. De todas maneras, no pueo evitar mirar las estanterías y veo otro libro muy bonito. Se trata de Alicia en el país de las maravillas, de Lewis Carroll, ilustrado por una de mis favoritas, Rebeca Dautremer. Por desgracia, este último tendrá que esperar.
Antes de salir no se me olvida coger un par de marcapáginas, que colecciono y que siempre son útiles. De camino a casa voy a un kiosco y me compro la revista National Geographic.
Después de una pausa para comer y mirar los libros y la revista que he conseguido por la mañana, toca una tarde un poco menos literaria. Voy a la librería Santos Ochoa, donde además de libros venden artículos de papelería, películas, discos, etc... Allí me voy a comprar el DVD de Harry Potter y las reliquias de la muerte, la última película, por ahora, de toda la serie. Los libros me los leí hace un tiempo, me encantaron, aunque el último fue el mejor (para mi gusto, claro) Y con la película pasa lo mismo. Está muy bien hecha, tanto en el aspecto técnico (efectos especiales, ambientación, actuación) como en la manera de presentar la historia. Así que compro algo para picar y me voy directa a casa a disfrutar de la peli.
Está comprobado. Huesca, a pesar de ser pequeña, es una ciudad perfecta para realizar un itinerario lector.
(Relato premiado en el 8º Concurso Reporteros de la lectura 2011)
Ana Manzano Solans. 13 años. 2011
Mis abuelos habían muerto hacía dos años , en 1978 y mis tíos se habían quedado con la casa .La verdad era es que no era una casa muy agradable, estaba vieja y llena de trastos , ya que también había pertenecido a mis bisabuelos . Mi tía era una mujer mayor y muy cariñosa, y mi tío .... bueno mi tío era algo rarito .
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El segundo día de nuestra estancia en León mi tía me dijo:
-Flavia ,¿me podrías ayudar a buscar unas telas en la buhardilla?
La idea no me entusiasmaba, pero era mejor mejor que estar mirando como se movía el periquito de mi tío. -Vale , ya voy.
Mi tí me condujo por unas escaleras de caracol que atravesaban las casa. Al final de las escaleras se extendían unas brillantes baldosas y una pequeña puerta que daba a la buhardilla que era una habitación pequeña abarrotada de cajas .
-Creo que por allí había unas telas de la India -dijo mi tía-Flavia tú mira en esas cajas de ahí.
Me dirigí adonde me señalaba mi madre y comencé a buscar .La primera caja que abrí contenía revistas de 1964.Más tarde mire en otra y solo encontré un montón de ropa vieja.
Entre toda la multitud de cajas destacaba una de color rojo. Al mirarla de cerca observé que tenía una inscripción en la tapa “Azucena 1907”.En su interior había multitud de objetos polvorientos y desgastados por el paso de los años. Todos parecían haber pertenecido a una niña .Entre todas los juguetes encontré un cuaderno forrado de tela azul. Lo abrí con mucho cuidado y empecé a leer :
Lunes, 8 de Abril de 1906
Hoy voy a ir con Violeta Martínez a la sombrerería de su tío .Hemos estado hablando y hemos pensado que era el mejor sitio para empezar ya que era su sitio favorito y su sueño .La hecho mucho de menos...mi padre anda por los suelos, se siente muy culpable por lo que le dijo .¿Y quien no lo estaría?
Un golpe en la espalda me sobresaltó. Era mi madre .
-Mira lo que encontrado -dijo enseñándome una foto antigua . En ella aparecían dos niñas sonrientes y abrazadas que calculo que tendrían entre 8 y 9 años respectivamente -esta es tu abuela Azucena y esta tu tía abuela Margarita. Estaban muy unidas pero Margarita murió en 1906 cunado cumplió 9 años .
-Tía ¿sabes qué?,estoy muy cansada, me voy a mi habitación .
Mi tía asintió y se dirigió hacía unas cajas .
Mi habitación estaba en la segunda planta . Era un habitación grande y bien iluminada. Tenía las paredes blancas decoradas con un único cuadro en el que aparecía una señora vestida de negro con un libro en la mano.
Cada vez que entraba en la habitación me daba la sensación de retroceder muchos años en el tiempo ya que los muebles estaban viejos y desgastados .Aun así tenía su encanto.
Deje el diario de mi abuela en la mesa , me senté en la cama y me puse a pensar en lo ocurrido y en como en un momento había encontrado un pasatiempo .¿A que se referiría mi abuela?¿A que sueño se refería?¿Sería algo de mi tía abuela? Fuera lo que fuera estaba dispuesta a descubrirlo .
En Español!:
Creer en algo, es saber.
Creer en alguien, es confiar.
Creer lo posible, es positivo.
Creer en ti mismo, es imposible.
Creer en los demás,engañoso.
Creer en nada, es lo mejor.
En English!!:^^ XD
To believe in something, it is to know
To believe in someone, it is to trust
To believe the possible thing, it is positive
To believe in you itself, it is impossible
To believe in the others, deceitful
To believe in nothing, it is the better thing.
Asi que ha seguir estado así porque no creo que vaya a cambiar.
D.T
Mención de Honor, categoría 7-9 años, 7º Concurso Reporteros de la Lectura, 2010.
El libro mágico y la pequeña brujita
Había una vez un libro de magia que no lo quería nadie, porque era muy viejo. El libro iba por todas las casas intentando que alguien lo cogiera.
Un buen día el libro, como siempre, fue a una casa a preguntar si le querían. Esta vez abrió la puerta una niña, y al ver que el libro hablaba y era tan amable se lo quedó.
El libro, muy contento, le enseñó todas sus pócimas y le explicó todos los encantamientos. Le ayudaba a echar el agua, las cucharadas de sal... Y gracias a ese libro, como era tan sabio, al final la niña se convirtió en una pequeña brujita.
La niña, como vio que le había sido muy útil, lo arregló y quedó como nuevo.
Pasó el tiempo y la niña cumplió 9 años. Decidió que había llegado el momento para salir por el mundo haciendo brujerías.
Antes de partir preparó las cosas: una tienda de campaña, una mochila, unas cuantas provisiones, etc.
Después de meter unas cuantas cosas más le pareció que ya había cogido suficientes cosas, y fue a por su libro.
Su mamá le dejó, pero se quedó muy preocupada temiendo que le pasara algo.
Cuando se hizo de noche, la niña y el libro montaron la tienda de campaña. Mientras dormían se oía el sonido de los grillos y las ranas.
Por la mañana, con el ruido de los pájaros, el libro y la niña se despertaron y empezaron a desayunar. Desde allí divisaron una montaña muy alta y decidieron dirigirse hacia ella. La niña, muy animada, creó una escoba voladora y el libro hizo lo mismo. Los dos se fueron hacia el lugar entre las nubes. Mientras, iban viendo todos los paisajes: árboles, flores, rebaños de ovejas, niños jugando, toda la hierba verde, etc.
Vieron tantas cosas que les pareció el mejor sitio del mundo. Cuando llegaron a la montaña vieron una casa, estuvieron por allí un buen rato y, como no vino nadie se la quedaron ellos. La niña consiguió ganar dinero ayudando con magia a los que necesitaban ayuda. Algunas veces jugaban con los demás niños.
Y así los dos vivieron toda su vida contentos y felices haciendo brujerías.
Unos colores que saltan portadas,
unas páginas que pasan entre mis dedos,
estoy leyendo un libro sorprendente.
Una pantalla cargada de palabras,
un ordenador repleto de programas,
estoy leyendo sin libro, sorprendente.
Los dedos de mi amiga se deslizan por unos puntos,
una gran superficie impresa de formas y texturas,
mi amiga lee un sorprendente libro para ciegos.
Libros con palabras y libros sin palabras,
libros con papel y libros sin papel,
están quietos y esperan
a que nosotros los hagamos sorpendentes.
Beatriz Moreno Cuadrado, 13 años. Primer premio categoría 13-15 7º Concurso Reporteros de la Lectura del Club Kirico.
Álvaro García Fernández, 7 años. Primer premio categoría 7-9 años 7º Concurso Reporteros de la Lectura del Club Kirico.

Pedro nació hoja. Su padre, El Conde Lucanor, se atusó los bigotes nervioso. Su mamá, Dª Odisea, no pudo reprimir una risita de angustia. ¿Cómo habría podido suceder aquéllo?, ¿por qué no habían tenido un libro, como todo el mundo?. Los médicos se echaban las hojas a la cabeza. "No es posible, no es posible", decían cabizbajos. Mientras tanto, Pedro, ajeno a tanta sorpresa, se entretenía en chupar un poco de tinta de la página 24 de su mamá. Tras muchos análisis, los doctores dictaminaron que Pedro era una hoja sana y enviaron a sus preocupados padres a casa.
- No podemos permitir que Pedro juegue con los demás libros de la biblioteca, -Dijo muy serio el Conde Lucanor- No tiene tapas y podrían lastimarle.
Cada noche, cuando Pedro se dormía, su mamá y su papá se sentaban muy juntitos y comenzaban a lamentarse.
- ¿Qué será de nuestro hijo cuando nosotros faltemos? Una hoja no puede ganarse sola la vida. ¿Quién va a leer una hoja en blanco?
- Acabará envolviendo pescado, o colgada de un gancho en cualquier retrete. ¡Si al menos fuera un librito de poemas como su primo Iván!
Pero Pedro era una hoja inquieta.
Un buen día se asomó a la ventana y una ráfaga de viento se lo llevó. Y así, volando y volando, fue a caer en manos de un soldado manco que se la llevó a su casa. Pedro tiritaba de frío y de miedo. ¿Qué sería de él? -se preguntaba-. ¿Para qué le quería el soldado? Aquella noche, tras la cena, el hombre tomó una pluma y empezó a escribir sobre Pedro. ¡Qué cosquillas! Al rato, el hombre se acostó y entonces Pedro, curioso, se miró la panza y leyó: " En un lugar de la Mancha de cuyo nombre no quiero acordarme..."
No supo bien por qué, pero en ese momento tuvo la sensación de que iba a formar parte de un libro sorprendente. ¡Por fin sus padres estarían orgullosos de él!
Martín Tuero Villán, 10 años. Primer premio categoría 10-12 años, 7º Concurso Reporteros de la Lectura del Club Kirico.
Conversación en el rincón escrito...
Viajo con mis padres y mi hermano. Nos detenemos en la villa de Urueña, en el centro de Castilla y León. Descubrimos una ciudad amurallada y además la villa del libro. Dice mi padre que habrá dos lugares así en España y que él conoció una villa del libro en el Reino Unido pero no sé escribir su nombre. Caminando por las calles llegamos hasta “El Rincón Escrito”. Allí está Rafael.
Pregunta: ¿Cuál es su profesión?
Respuesta: Toda mi vida he tenido dificultades para saber cuál era mi profesión. Al principio me dedicaba a coger cosas del suelo para volver a darle vida. Después esta primera afición me llevo a ser lo que podemos llamar un ARTISTA PLÁSTICO. Un artista plástico es el que hace arte utilizando cualquier materia. Un buen día me ofrecieron la posibilidad de tener un puesto de libros en la villa del libro, aquí, en Urueña. Como siempre me han gustado los libros acepté el reto y aquí estoy, regentando “El Rincón Escrito”.
P.: ¿Por qué eligió ser librero?
R.: Siempre me han gustado los libros y me han gustado porque son un invento sencillo que puedes llevar en la mano, en el bolsillo y te sacan del aburrimiento y la desilusión. Cuando te metes en la cama a leer, si te quedas dormido y el libro se cae abierto sobre tu cara, te protegerá de todos los sueños tristes, como el tejado de una casa.
P.: ¿Por qué puso a su librería el nombre de “El Rincón Escrito”?
R.: Cada libro que tenemos entre nuestras manos cuando leemos es un rincón escrito. Toma este libro, ábrelo, observa las dos paredes formando un rincón que está escrito. De ahí nació el nombre de esta librería.
P.: Usted habla con los objetos, con los libros, con todo lo que le rodea. Les da vida porque es un artista plástico, cuéntenos alguna historia de su librería...
R.: Te contaré la historia de esta astillita del tamaño del dedo pulgar que encontramos un día al abrir la librería. Todo lo que entra por la puerta son lectores o libreros o libros. Como no tenía aspecto de lector, ni de librero, pensamos que se trataba de un libro. Empezamos a leer los golpes que los chinarrillos han dejado sobre ella, como golpes de la vida; vimos que en un borde estaba rota como las murallas de Urueña y entonces decidimos encuadernarla mentiéndola en este frasco de cristal y al hacerlo vimos en el otro lado de la astilla su memoria, es decir el ruido que había hecho al romperse. Estaba escrito “ras”.
Otra historia ocurrió el otro día, cuando recibimos un lote de libros viejos y cuando ya estábamos acabando encontramos esta muñeca de cartón que había sido herida en la mejilla por la esquina de un libro que se le había clavado. Esto demuestra que aunque los libros siempre son buenos, amables y tranquilos también pueden hacer daño, como se lo hicieron a don Quijote, que lo volvieron loco. Esta muñeca es la mascota de la librería. Existen otras historias como la del leño que encontramos un día al venir a la librería y nos gritó: “!Ay de mí si tuviera páginas¡” Quería ser libro para librarse del fuego y lo trajimos aquí donde vive felíz. También puedo enseñarte el cuchillo artesano de la matanza que nos dijo que era el bebé del cuchillo del verdugo porque deseaba quedarse en nuestra librería. Ahora los libros viven un poco asustados no sea que a este cuchillo se le ocurra hacer filetes con sus lomos.
P.: ¿Qué libros nos recomendaría?
R.: Sin duda, “Alicia en el país de las maravillas” de Lewis, “El disparatario” de Lear y cualquiera de Jack London, un hombre con mala salud pero muchas ganas de vivir, viajar y disfrutar, para después contarlo.
Me despedí de Rafael mientras me anotaba en su tarjeta dos páginas de internet en las que podemos encontrar más información para completar esta entrevista: La taberna del librero y Navegantes del palomar.
(Accésit 8º Premio Reporteros Kirico 2011)
Alba Hernández Ramos. 9 años. Tordesillas, Valladolid.