«Hay quienes hablan a los niños como a animales»

HAY libros que tratan a los niños como si fueran tontos», dice la escritora y especialista en literatura infantil Rosa Navarro. Autora de numerosas adaptaciones infantiles de títulos clásicos, una de sus máximas es «no mentir a los niños». La catedrática ofreció ayer en la Biblioteca de Andalucía una conferencia sobre la promoción de la lectura.

«Me horrorizan esos cuentos infantiles que usan diminutivos, porque el niño usa nuestro mismo lenguaje aunque no tenga la misma competencia lingüística que los adultos», señala la filóloga. «El niño -añade- tiene un vocabulario más reducido que los adultos y una sintaxis más simple, de ahí que utilice en mis libros el lenguaje de los adultos, pero más sencillo».

«Hay que huir de ese lenguaje para tontos o para animales. A veces se les habla a los niños como a los animales, cuando usan el mismo lenguaje», insiste Rosa Navarro. «No creo en el uso de un lenguaje especial para los niños», añadió.

Se muestra contraria a imponer las lecturas a los más pequeños. «La densidad y complejidad de obras como 'El Quijote' impiden al niño que pueda entenderla, porque hay que tener cierta formación literaria», señala Rosa Navarro.

Respecto a las promociones de la lectura, que consisten en disfrazar a los niños de personajes literarios o en cualquier otra actividad alejada del libro, Rosa Navarro opina que «cualquier medio me parece adecuado si consigue acercar al niño a la lectura, pero si esos procedimientos se quedan en el disfraz o en el teatro, pues no». «Lo bueno -añade- es que los niños se acerquen después de esos teatricos a las obras literarias». La escritora le da más importancia a la creación del hábito de la lectura que a las campañas promocionales de la lectura.

Letra menuda

«Eso -dice la escritora- se consigue desde casa y desde la escuela, haciendo que los padres conviertan la lectura en un acto de comunión con el libro, y en las escuelas debería de haber horas destinadas a la lectura». El éxito reside en juntar «la popularización de determinadas obras con el hábito de la lectura».

Uno de los problemas para conseguir que los más pequeños se introduzcan en el mundo del libro es que «no hay mucha literatura infantil adecuada y hay que meter en la cabeza de los profesores que los clásicos no se pueden leer en sus versiones originales hasta que se tiene una formación adecuada, porque pueden acabar odiando esas obras». «No se les puede dar a los niños el 'Cantar de Mio Cid' en su versión original, porque huirán de la lectura», señala Navarro. «No se puede imponer una lectura que los niños no van a entender y que van a odiar», insiste la escritora. Rosa Navarro ha sido una de las especialistas encargadas de adaptar para los más pequeños obras como 'Platero y yo', 'El lazarillo de Tormes', 'El Quijote' y 'Tirante el Blanco', «pero me tengo que pelear con algunos profesores que dicen que estoy haciendo un daño, cuando el daño lo hacen ellos, porque no se puede imponer una lectura que no van a entender».

Fidelidad

Rosa Navarro acerca los clásicos a «los niños y a los jóvenes o a los adultos sin cultura las grandes obras clásicas de la literatura, pero con una fidelidad absoluta al original y con un lenguaje asequible y una selección de los pasajes más interesantes». Lo que pretende esta filóloga con estas versiones es que «cualquier persona pueda meterse en las páginas del libro y que se despierte el interés por esa obra». «Hay personas que nunca podrán leer 'El Quijote', pero es importante saber quién es el Quijote y sus pasajes más destacados», comenta Rosa Navarro.

Las versiones para los niños de esta escritora abordan la obra en su globalidad, de ahí que 'El Quijote' se encuentre en sus dos partes adaptado, «porque no es una obra fragmentada». Rosa Navarro explica sus versiones comparándolas con «la cabeza de los jíbaros, que son reducidas pero proporcionadas y eso hago con los clásicos».

La especialista comenta que la promoción de la literatura infantil «estará en auge cuando exista un amplio mercado editorial y esto está ocurriendo ahora con el aumento de la natalidad y el hecho de que ya es un negocio». «El problema es que hay pocos libros adecuados para niños, porque es un campo que está completamente abandonado», dice Rosa Navarro. «Antes existía una idea purista y absurda de que no se podían adaptar los clásicos», indica la filóloga.

Especialista en el Siglo de Oro, Rosa Navarro puso nombre al autor de 'El lazarillo de Tormes', una obra a la que se consideraba anónima, y que ahora se ha reconocido como autor al escritor del siglo XVI Alfonso de Valdés. Navarro trabajó durante tres años para esclarecer la autoría de este clásico. El hallazgo ha marcado un hito en los estudios literarios. Navarro descubrió al padre de la picaresca y se encargó de las ediciones posteriores. Acaba de publicar una versión de esta obra para los más pequeños en el sello Edebé. «Los niños no pueden dejar de leer el episodio de cómo el lazarillo bebía en la jarra, porque es uno de los referentes de nuestra cultura», indicó Rosa Navarro.

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