Gabriel García Márquez celebra las bodas de plata de su Premio Nobel de Literatura

GUILLERMO TOVAR (EFE)

BOGOTÁ.- El escritor colombiano Gabriel García Márquez, que este año cumplió 80 años de edad y 40 de la publicación de su obra cumbre, 'Cien años de soledad', celebra un cuarto de siglo de la obtención del Premio Nobel de Literatura.

Un 21 de octubre de 1982, la Academia Sueca anunciaba que el literato laureado ese año era García Márquez, figura principal del 'boom' latinoamericano y el mayor promotor del realismo mágico en la narrativa hispanoamericana, quien que recogería el galardón en diciembre de ese año en Estocolmo.

El nombre del colombiano más universal y el único que ha recibido un Nobel empezaba a figurar en el carrusel anual de favoritos de la Academia Sueca y esa vez compitió con el británico Graham Greene y el alemán Günter Grass.

La celebración de estas bodas de plata se suma a los 80 años de edad que García Márquez cumplió el pasado 6 de marzo, en un 2007 lleno de conmemoraciones para él y por ello bautizado como "el año de Gabo".

Por las mismas razones, fue el centro de un gran homenaje en el IV Congreso Internacional de la Lengua Española, reunido el pasado 26 de marzo en Cartagena de Indias, en el que se presentó una edición popular de un millón de ejemplares de 'Cien años de soledad'.

El pasado 5 de junio el novelista había conmemorado 40 años de la aparición de 'Cien años de soledad', cuya primera edición fue publicada por Editorial Sudamericana en Buenos Aires con una tirada de 8.000 ejemplares, que se agotaron en quince días. A esa edición le seguirían versiones en unas 35 lenguas que suman cerca de 30 millones de ejemplares.

Sesenta años escribiendo

Este año Gabriel García Márquez también celebró que se cumplen los 60 de su primer cuento, 'La tercera resignación', lo que equivale a decir que llegó a las seis décadas de vida como escritor. Este relato corto apareció por primera vez en el suplemento Fin de Semana del periódico El Espectador de Bogotá a mediados de 1947.

García Márquez nació en Aracataca, una población de la zona bananera de la costa caribeña de Colombia, que se confunde en su obra con el mundo mítico de 'Macondo'.

En mayo pasado el escritor volvió a su pueblo natal en un tren que busca revivir la ruta de la zona bananera que aparece en sus novelas. Entretanto, la casa en la que nació en Aracataca comenzó a ser remodelada para recuperar la apariencia que tenía en 1927, cuando nació el maestro, y que será desde el año próximo un museo.

García Márquez supo la noticia del Premio Nobel en su casa de Ciudad de México por una llamada telefónica de un periodista en la madrugada del 21 de octubre de 1982.

Año y medio antes este intelectual de izquierdas había tenido que salir huyendo de Colombia cuando fue avisado por amigos situados en el Gobierno de que lo iban a detener para interrogarlo en las entonces conocidas caballerizas del Ejército.

El maestro del realismo mágico

En su fallo, la Academia sueca señalaba que el Nobel recaía en García Márquez "por sus novelas y relatos cortos en los que lo fantástico y lo real se combinan en un universo ricamente compuesto de imaginación que refleja la vida y los conflictos del continente americano".

García Márquez recibió el galardón de manos del rey Carlos Gustavo de Suecia el 10 de diciembre de 1982, un día ya invernal, en Estocolmo. Pero el autor intentó dar calidez a la velada vistiendo el 'liqui liqui', traje blanco de etiqueta del Caribe, y amenizando la celebración con música vallenata del norte colombiano.

Al ser laureado con el Nobel, García Márquez pronunció un discurso de hondo contenido social titulado 'La soledad de América Latina', en el que expresó que "frente a la opresión, el saqueo y el abandono, nuestra respuesta es la vida".

"Los europeos de espíritu clarificador, los que luchan también por una patria más grande, más humana y más justa, podrían ayudarnos mejor si revisaran a fondo su manera de vernos", puntualizó el escritor.

Con motivo de la concesión del Nobel, el presidente colombiano de entonces, Belisario Betancur, amigo del escritor, ordenó una emisión de sellos postales y García Márquez manifestó que su sueño era "que esta estampilla sólo lleve cartas de amor".

Fuente: El Mundo

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