España, a la cola de Europa en ayudas a las familias para comprar libros de texto

R. Serrano / E. S. Sieteiglesias
Madrid- En menos de un mes comenzará el curso y, con él, las familias con hijos en edad escolar tendrán que realizar uno de los mayores desembolsos del año: el de equipar a sus hijos para la «vuelta al cole». Un gasto que, de acuerdo con un estudio elaborado por la Unión de Consumidores de España (UCE), oscilará entre los 211 euros para los que accedan a un colegio público y los 1.563 para los alumnos de centros privados. En medio, los padres de estudiantes de colegios concertados tendrán que pagar una media de 689 euros al inicio de curso. Eso, en lo que se refiere a la Enseñanza Primaria. En Secundaria, la cifra de los centros privados no varía, pero sí la de los públicos, en los que se duplica, y en los concertados, en los que asciende a casi 900 euros.
   Un importante porcentaje de este gasto corresponde a los libros de texto. El Ministerio de Educación ofrece ayudas, a través de becas, y a las comunidades autónomas. A su vez, cada autonomía -aunque desde hace pocos años- tiene un sistema de «bono-libro», de ayudas directas o de préstamo de textos. Sin embargo, las ayudas suelen llegar sólo a las rentas más bajas y no alcanzan el nivel de otros países europeos, tal y como denuncia la Asociación Nacional de Editores y Libreros (Anele).
   Préstamo o propiedad
   A juicio de su presidente, José Moyano, el sistema que han adoptado ocho comunidades autónomas, con Castilla-La Mancha como pionera, consistente en el préstamo de los libros para devolverlos a final de curso, «ha quedado obsoleto en los países más desarrollados». De este modo, «en las naciones que obtienen mejores resultados educativos, como Finlandia, que ocupa el primer puesto en el informe PISA, Dinamarca, Suecia o Noruega, los libros son gratuitos y en propiedad», asegura. En otros países europeos, como el Reino Unido, Italia o Francia, «han probado el sistema de préstamo de libros y ha resultado un fracaso enorme, porque además tiene efectos pedagógicos negativos», cuenta Moyano. Por eso «tienden a sustituir este sistema por ayudas directas». Es el caso de Francia, cuyo Gobierno anunció la semana pasada una ayuda de más de 270 euros por alumno para libros de texto.
   En nuestro país, de acuerdo con el informe de UCE, el gasto medio de los cuadernos y libros de texto oscila los 205 euros. Sin embargo, ninguna de las autonomías que optan por las ayudas directas cubren este coste. Las ayudas van desde los 78 euros del País Vasco en Primaria a los 150 de Murcia y Cantabria en los primeros cursos de Secundaria.
   La escasez de ayudas en España también queda reflejada en los últimos datos de Eurostat, correspondientes a 2004, pero incluidos en su informe «Condiciones de vida en Europa 2007». De acuerdo con este organismo de la UE, el porcentaje de ayuda financiera a estudiantes sobre el gasto en Educación en España es del 1,5 por ciento, menos de la mitad del 3,4 de la media europea y muy alejado de países como Dinamarca, que destina el 13,1 por ciento.
   La ayuda en España, pues, es claramente insuficiente. Esto es, al menos, lo que denuncian las familias y las asociaciones de padres de todas las tendencias políticas. La Confederación de Asociaciones de Padres y Madres de Alumnos (Ceapa), de ideología laica, y la Confederación Católica Nacional de Padres de Familia y de Alumnos (Concapa), reiteraron ayer su petición a todas las comunidades autónomas para que establezcan la gratuidad de los libros de texto en las enseñanzas obligatorias. Para el vicepresidente de Concapa, José Manuel Martínez, la gratuidad de la enseñanza que recoge la Constitución «no sólo debe incluir las clases, sino también los libros de texto y el material escolar». El vicepresidente de Ceapa, Pedro Rascón, por su parte, recordó que los libros suponen el mayor gasto de las familias al inicio de curso, y señaló que «si la enseñanza es gartuita, lo debe ser a todos los efectos».
   Para el presidente del Instituto de Política Familiar, Eduardo Hertfelder, la falta de ayudas para comprar material escolar «es una prueba más de que la ayuda a la familia es prácticamente inexistente y, cuando se da, es meramente asistencial». A su juicio, la falta de interés de los sucesivos gobiernos en la familia se ve «desde la natalidad, pasando por la conciliación de la vida laboral, hasta la vuelta al cole».
   

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