En recuerdo de Ana Pelegrín

"Recuerdo noches en que abuelos, tíos, vecinos, niños,
jóvenes, viejos, poblaron mi imaginación y mi memoria de cuentos, casos,
leyendas, aparecidos, sentencias, consejos, canciones, oraciones… En el
tumulto de voces, colores, emociones, recuerdo la intensidad cuando la abuela,
Mamitay, comenzaba el relato. Antes de la palabra, sentados en pequeñas sillas
de paja, apretados unos contra otros, había una larga pausa. Una sensación de
entrega, de calor, crecía en nosotros. Ella nos miraba a todos, uno a uno le
pertenecíamos, y luego aspiraba profundamente, tomaba aliento, se llenaba de
hálitos, su voz se transformaba, todas las voces en su voz, alzándose o
susurrando en la noche cálida del Trópico se detenía en una pausa en la que
podíamos escuchar el largo lamento del cacuy, de esa historia escalofriante de
la niña convertida en pájaro. Llenaba la palabra de mundos de calofríos y
palpitante temor, encontraba maravillosas llaves, ayudantes que devolvían el
amor y la esperanza, o imágenes simples: zapaticos de cristal perdidos,
centelleando en la escalera de un palacio nunca visto, en ese pueblo colonial de
la América hispana poblada de duendes, trasgos y ciudades perdidas, ciudades
restallantes de El Dorado".

(Ana Pelegrín, La aventura de oír, Anaya 2004). En: Revista Babar. 12/09/2008

Ana Pelegrín(entrevista)

"Es importante tener un
legado y guardarlo, por mínimo que sea, guardarlo y
valorizarlo"

Ana Pelegrín, doctora en Filología
Hispánica con la tesis Juegos y Poesía Popular en la literatura infantil y
juvenil (1750-1987)
y profesora de la Universidad Politécnica de Madrid, es
una de las grandes referencias en los estudios sobre literatura de tradición
oral hispánica. Su especial sensibilidad ante el texto poético se ve reflejada
no sólo en sus investigaciones sino en las cuatro antologías de poesía española
que lleva preparadas para la editorial Alfaguara.

Se dio a conocer en nuestro país en 1982
con La aventura de oír (recientemente reeditado en Anaya), todo un
clásico sobre cuentos y pequeños juegos narrativos tradicionales, y con Cada
cual atienda su juego
(Editorial Cincel, 1984). Después vendrían La
flor de la maravilla
(Fundación Germán Sánchez Ruipérez, 1996), el
Repertorio de antiguos juegos infantiles (CSIC, 1998) o su colaboración
con Susana Weich-Shahak en el Repertorio tradicional infantil sefardí
(Compañía Literaria, 2001). Hoy por hoy, su sabia opinión es imprescindible
en los foros sobre el tema, de ahí que la reclamen constantemente en cursos,
congresos y jornadas.

En esta ocasión tenemos el privilegio de
que se asome a nuestra página para regocijo de todos.

Antes de nada, ¿cómo
prefiere referirse a este tema: folclore, literatura oral, tradición oral,
etnografía…?

En este momento prefiero usar el término de
literatura de tradición oral, porque las investigaciones sobre folclore se
refieren a muchos aspectos: a la música, a las creencias, a la literatura, la
música… y la literatura de tradición oral es más específico.

¿Cómo empezó a
interesarse por la tradición oral?

Hay dos niveles de interés, uno es el nivel
emocional de la memoria de la infancia y de la adolescencia y cuando comencé
luego a escuchar y a leer romances, y otro es el campo del estudio y la
investigación que fue muy posterior.

¿Qué aporta la
literatura oral a las personas?

Creo que les aporta un legado y un
patrimonio a los que algunas veces no se les da valor porque se piensa que es
una literatura menor o algo que no está en los cánones de la cultura.

Actualmente, ¿en qué
géneros de la literatura oral prefiere investigar?

Aunque he investigado sobre narrativa, en
este momento específicamente me interesa seguir investigando sobre la lírica y
el romancero tradicional infantil.

Imaginamos que su
trabajo en este terreno le ha supuesto grandes alegrías y también algunas
decepciones. ¿Cuáles serían las que destacaría?

anapelegrín2No voy a hablar de decepciones porque mi optimismo es como el de la
tradición oral, pervive, pero sí de grandes alegrías, como, por ejemplo,
reconocer en las encuestas de campo un aspecto de la poesía oral, de la memoria,
del legado, que para mí ha sido muy importante. Y también compartir en las
encuestas esa emoción con grandes investigadores sobre la tradición oral, como
Diego Catalán Menéndez Pidal, Aurelio González, Rafael Beltrán… Y, por último,
el encuentro con educadores y la labor realizada por ellos.

A nivel personal,
¿cuál es el texto que más le emociona?

Hay muchos textos que me emocionan, pero
como antes he dicho que en estos momentos trabajo sobre el romancero y la lírica
infantil, puedo decir que uno de los romances que me emocionan más, tal vez por
su larga biografía histórica y también emocional, es el de La vuelta del
marido
, que cantan las niñas y que mi sobrina me lo reenseñó mientras
jugaba a las palmas y tenía siete u ocho años y no sabía que estaba cantando un
romance del siglo XV o XVI. Es aquel que comienza: “Estaba la Catalina sentada
bajo un laurel viendo las aguas correr”. Es un romance de la vuelta del marido:
el marido vuelve y ella no lo reconoce, le dice que su marido se ha ido a la
guerra y así se reencuentran. Justamente en estos días he visto un documental de
Spielberg donde aparece, dentro de la literatura sefardí, este romance. En
cuanto a la lírica infantil, me ha vuelto a seducir la canción de La
tarara
. Yo la conocía de manera burlesca, pero de pronto este personaje de
la Tarara, la que se viste con vestidos verdes y que recoge García Lorca, me ha
supuesto un enigma y una fuerte vocación lírica. Y en cuanto a la narrativa,
La flor de Lirolá, esa flor maravillosa que van a buscar los tres
hermanos y los dos hermanos que por envidia matan al pequeño porque había
encontrado él la flor de las maravillas, que cura y que consuela a los enfermos,
y que después que lo matan renace a través de las cañas cantando la
verdad.

¿Y qué sorpresas se
ha llevado con estos textos?

Pues encontrarme con un sentido de la vida,
del amor y de la muerte.

¿Qué tópicos sobre la
tradición oral deberíamos desechar?

Que la tradición oral está muerta o que
está debilitada, pero es un patrimonio inmaterial que vive en la memoria no
solamente de España sino de Hispanoamérica.

anapelegrín3¿Qué relaciones
y qué divergencias principales destacaría comparando, por ejemplo, el folclore
infantil en España con Latinoamérica?

Pienso que hay dos niveles. En España, creo
que, aunque debilitada, la tradición oral sigue viva y el gran descubrimiento es
que todavía lo cantan los niños como un pilar de la memoria. Y en Hispanoamérica
el romancero está más circunscrito a la investigación en la universidad, es
decir, que hay un progresivo olvido del romancero pero al mismo tiempo un
reforzamiento a nivel de investigación.

¿Qué nos puede decir
sobre el hilo invisible que une la tradición oral universal?

Es un tema sobre literaturas comparadas. En
la tradición europea, yo me he encontrado con textos españoles en Sarajevo, en
los Balcanes, Turquía, en la tradición sefardí. Pero hay temas como el amor y la
muerte y la primavera o la resurrección que está en todas las tradiciones orales
de Europa.

En una entrevista
dijo usted que la tradición oral se extingue como otras muchas cosas, como la
propia vida, y eso es normal, por lo que no deberíamos afligirnos. ¿Son en vano,
entonces, los esfuerzos que algunos hacen por reanimar este patrimonio
inmaterial?

Pues no, porque permanecen en la memoria;
incluso no creo que esté muerta, está debilitada, fragilizada, pero al mismo
tiempo tiene este refuerzo, que no es para nada en vano, de continuar, de no
perder este legado patrimonial.

¿Cómo combinar
modernidad, futuro y mirada hacia atrás en el tema de la tradición
oral?

Manteniendo la mirada hacia atrás, la
mirada a los antecesores; es importante tener un legado y guardarlo, por mínimo
que sea, guardarlo y valorizarlo. Y el futuro está en el estudio y la
investigación para mantener este patrimonio y, al mismo tiempo, combinarlo con
la modernidad. Ya nos lo enseñaron en la Generación del 27, cómo los temas se
repetían y nutrían el gran florecimiento del romancero
contemporáneo.

¿Qué le parece más
interesante en la actualidad, que se sigan recuperando versiones de textos, que
se profundice en las que ya conocemos o que se divulguen y se pongan de nuevo en
circulación?

Es importante que se pongan de nuevo en
circulación, creo que ahí la escuela y los  educadores tienen en este momento en
su mano levantar en voz alta los textos escritos de esta partitura sonora puesta
al día. Y, por otra parte, seguir recuperando versiones de textos por mínimos
que nos parezcan. Es muy importante que se profundice, que se interpreten los
signos, los indicios y los temas, que algunas veces parecen
desdibujados.

En cuanto a la
recuperación, ¿cree que aún es posible encontrar alguna
sorpresa?

Yo me sigo sorprendiendo sobre todo cuando
comienzo a interpretar los textos, a investigar sobre ellos. Es posible
recuperar y al mismo tiempo hay sorpresas muy grandes porque de pronto un verso
despierta la memoria de los que están más cercanos, y uno se encuentra con la
sorpresa de que la vecina también sabe este cuento y nunca a uno se le había
ocurrido preguntarle sobre ella.

En cuanto al estudio,
¿en qué dirección deberían ir las investigaciones?

En tener claro y organizar el material de
lo que es la gran lírica culta y también lo que la ha nutrido, lo que ha sido la
educación sensible de la niñez a través de estos textos. Las investigaciones
también deben ser en diversos niveles. Los educadores deberíamos no sólo
recuperar estos textos sino también mantenerlos, que sigan hablando a la
sensibilidad de los niños.

¿Qué tipo de
divulgación cree la más conveniente: en libros recopilatorios, recitales de viva
voz, programas audiovisuales, páginas web, trabajo escolar o con alumnos
universitarios…?

Creo que son muy importantes todos estos
puntos y también creo que es importante trazar un proyecto sobre cada uno de los
aspectos. Recitales de viva voz, todavía en algunos pueblos de Andalucía (y
estoy hablando de hace cinco años) se cantaba en la zambomba con los vecinos. Si
se parte de una organización en estos actos se supone que hay una
intencionalidad y esto es importante porque a través de esa organización se
harán libros, se harán programas audiovisuales o páginas web como la
vuestra.

Una de las quejas que
nos hacen nuestros lectores y los asistentes a nuestros talleres es que, una vez
les han recogido un material oral, ellos no se enteran de lo que se hace con él,
produciéndose así cierta desconfianza del informante hacia el recopilador. ¿Es
esto cierto o se hace un esfuerzo por devolver el material recogido a la gente
no especializada?

El esfuerzo que se hace es tratar de
llevarlo a los libros poniendo la versión donde fue recogida, a quién se le ha
recogido, en qué momento se le ha recogido… Es esta la manera de los
recopiladores de devolver el material adjudicando la voz que fue transmitida por
el informante. Pero también es cierto que una manera de que no haya esa
desconfianza sobre el material que uno da es hacer como un foro en la web o
hacer pequeñas producciones o un libro entre todos o que se vayan colgando en el
internet, que en este momento sería el medio más productivo. Pero para mí una de
las grandes emociones ha sido trabajar con educadores y con los niños y hacer
libros artesanales.

anapelegrín4En el mundo
educativo tiene usted gran cantidad de seguidores y nos preguntan de qué forma
asistir a alguna de sus conferencias o cursos. ¿Nos podría adelantar en
qué eventos estará usted presente en los próximos meses?

Voy a participar en cursos organizados, por
ejemplo, por el Centro de Profesorado de El Escorial, donde el 2 de marzo daré
una conferencia sobre poesía, y en junio en un colegio de Valencia voy a hablar
sobre poesía, no sobre poesía tradicional sino sobre la educación poética de los
niños.

Además de estos
encuentros docentes, ¿cuáles son sus proyectos más
inmediatos?

Mi proyecto más inmediato es una reedición
de Cada cual atienda su juego continuando con la reedición de La
aventura de oír
, que se hizo el año pasado. Para mí, hacer una reedición es
revisar palabra a palabra el libro. Otro proyecto es abrir nuevos temas como el
que acabo de dar en un curso sobre literatura e indumentaria en el Museo del
Traje, organizado por Rafael Beltrán, de la Universidad de Valencia; yo he
trabajado la indumentaria de los niños pequeños a través de la tradición oral
infantil.

Por último, nos
gustaría conocer su opinión sobre esta web: sus virtudes y
defectos.

De la misma manera que no hablo de mis
decepciones, tampoco hablaré sobre los defectos porque lo que importa es el
efecto que están produciendo ustedes y la aportación de reunir, no solamente
datos sino voluntades e iniciativas. Estoy segura de que vuestro proyecto
seguirá adelante. Yo, por lo pronto, he establecido, a través de una asignatura
que llevo en el Máster de Literatura Infantil de la Universidad Autónoma de
Barcelona y del Banco del Libro, un enlace con vuestra web y he pedido a todos
los alumnos que están trabajando por internet que se dirijan a vosotros y a
vuestras aportaciones.
Una iniciativa que
agradecemos.

© Asociación LitOral, Febrero
2006.
www.weblitoral.com/entrevistas/ana-pelegrin

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