En peligro de extinción (Javier la Fuente – El País / Bilbao)

Cada año se cierran en España más librerías de las que se abren, una tendencia que también se repite en el País Vasco. Een los últimos cinco años, 30 establecimientos han tenido que echar el cierre en la comunidad autónoma. Así se desprende del Mapa de Librerías, un informe elaborado por la Confederación Española de Libreros (Cegal), presentado recientemente.

El estudio pone de manifiesto grandes diferencias por zonas geográficas. De media, en España hay casi 10 librerías por cada 100.000 habitantes. Euskadi está por encima de ella y cuenta con 8. Una de las 210 librerías que sobreviven en la comunidad es Cámara, en el centro de Bilbao. Lleva abierta desde el año 1931. Es una de las pocas que aún mantienen una independencia en su funcionamiento y su gestión; una de las pocos establecimientos familiares que resisten en Euskadi.

Javier Cámara regenta desde la muerte de su padre, hace tres años, el negocio familiar con su madre y su tío. Cree que con las librerías está ocurriendo lo mismo que con cualquier otro establecimiento pequeño. "Estamos en un mercado cada vez más globalizado. La gente tiende cada vez más a ir los fines de semana a las grandes superficies. Es un cambio también de comportamiento sociológico", comenta.

Pero las tiendas tradicionales no sólo se ven afectadas por el cierre de establecimientos. También se produce una reducción paulatina de sus ventas. Kepa Torre Aldai, presidente del Gremio de Libreros de Vizcaya, opina que los grandes almacenes aplican políticas "muy agresivas" contra las que no puede luchar un pequeño establecimiento. Tampoco cree que la Administración haya hecho mucho por apoyar a las librerías pequeñas. "Un poco de marketing no hubiese venido mal", señala el representante de los libreros.

Los hay quienes, sin embargo, consideran que las pequeñas y medianas librerías no deberían mirar tanto hacia las grandes cadenas como cuidar otros aspectos de su negocio. Javier Cámara se refiere a la pérdida de la figura del librero, un servicio que incluye profesionalidad y rapidez, pero también olfato, complicidad, proximidad al cliente. Todo lo contrario de la frialdad meramente mercantil. "Se pierden lazos de amistad con los clientes. Yo recuerdo cómo mi padre recomendaba uno u otro libro a cada cliente y sabía perfectamente en qué lugar de la librería estaba. Ahora eso es casi imposible", comenta Javier.

También lo cree así Javier Escudero, de la Librería Verdes: "El librero vive de los libros porque es todo lo que le rodea". El caso de Escudero se repite con frecuencia en los últimos años. Al no poder competir con las grandes cadenas, decidió ser absorbido por una de ellas. "Vi que llegaban los grandes monstruos y que había poco futuro solo". En ningún caso, cree que hay sido una decisión errónea. "He acertado, por lo que a mí se refiere y por las personas que trabajaban conmigo", comenta Ecudero.

La pérdida de la figura del librero ha traído consigo un nuevo modelo de gestión de las librerías. Los pequeños y medianos establecimientos destinan aproximadamente el 30% de su tiempo de trabajo a la gestión o informatización de pedidos, existencias o devoluciones. Además, el uso del ordenador como medio de comunicación con los grandes proveedores ha aumentado estos últimos años en las librerías grandes.

De acuerdo con el informe de CEGAL, las cadenas de librerías son ya el principal canal de ventas. Han pasado del 34% que tenían en 1993 al 49,1% en 2005. Así, las pequeñas librerías están cediendo lugar a las cadenas especializadas, que en 2003 vendieron por valor de 1.031 millones de euros.

A pesar de que el futuro de las librerías pueda depender de la especialización, algo que no está del todo claro, actualmente el 76,4% de las librerías son generalistas, y sólo el 14,8% se han especializado. La familia Cámara lo vio muy claro. Una de las particularidades de su establecimiento es la amplia oferta de revistas que ofrecen. Además, Javier ve en el público joven un foco de demanda singularizada: "Muchos jóvenes buscan libros especializados en diseño, cine o fotografía". Algo que, a la vez, niega la máxima de que los jóvenes no leen. "Cada vez lo hacen más, sin duda", afirma.

Un paseo por las tres capitales vascas muestra que el panorama de las librerías ha cambiado de forma considerable. No solo por la presencia de las grandes superficies, sino también porque, como en el caso de Escudero, librerías de prestigio, para no desaparecer, han tomado el nombre de grandes cadenas.


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