El libro en español ante la Feria de Bolonia

A muchos sorprende la magnitud de la Feria de Bolonia que abre sus puertas el martes 24 de abril; al visitarla, el espectador no avezado repara en la dimensión del mercado editorial infantil y juvenil. Son 1200 casetas de 64 países que reúnen editoriales grandes y pequeñas, agentes, traductores, instituciones y otros especialistas. El habitual desarrolla una mirada selectiva: advierte las editoriales que en esta ocasión faltaron y las que recién se incorporan y, sobre todo, consigue dar con ese libro que venía buscando.

Han cambiado los tiempos en que la compra y venta de derechos de libros para niños y jóvenes se circunscribían a esta cita. Con la irrupción de las nuevas tecnologías han transformado las modalidades de negociación. Raúl González, director editorial de Alfagura infantil y juvenil, explica que "durante estos cuatro días no compramos ni vendemos derechos, allí no se cierran los contratos. Más bien, tenemos encuentros, vemos libros y traemos muestras de aquéllos que nos interesan. En los días posteriores a Bolonia es cuando decidimos cuáles adquirir". La ilustradora Rocío Martínez, quien desde hace diez años acude a la Feria, comenta que ha trabajado "con editoriales de México, Venezuela, Japón, Inglaterra y Francia vía internet pero el contacto humano, que para mí es muy necesario, lo mantenemos en Bolonia. Es el lugar de encuentro. De hecho, a mis editores ingleses les conoceré este año. Además, es un punto de referencia muy estimulante".

La presencia en la Feria de Bolonia es de especial importancia para las pequeñas editoriales. Tal es el caso de Libros del Zorro Rojo, un sello reciente que despunta en el panorama editorial español por su calidad. Fernando García, su editor, justifica la importancia de contar con un stand: "Estar físicamente allí es necesario para que, poco a poco, se nos vaya conociendo más. No hay que olvidar que al potencial comprador lo conoces en feria. Además, contamos con un valioso espacio y tiempo de reflexión y diálogo sobre la actividad editorial. No sólo entre colegas sino entre nosotros mismos". Si bien es cierto que Bolonia puede aportar una visión amplia y panorámica de la literatura infantil y juvenil global, apenas se repara en que es el único foro a nivel mundial que nos permite informarnos acerca de qué se está produciendo para niños y jóvenes en lengua española y quién lo está haciendo.

Presencia reducida y azarosa
En este sentido es importante advertir que, por una parte, son excepcionales las editoriales hispanoamericanas distribuidas en España y, por otra, aunque hay mucha mayor presencia de sellos españoles en el mercado latinoamericano, aún así sigue siendo una muestra reducida, es poco representativa, azarosa y, en términos generales, carente de la proyección y distribución necesarias.

A pesar de que en Bolonia podemos hallar una muy completa muestra de editoriales grandes y pequeñas, tener un primer contacto con las apuestas más representativas de cada sello e incluso descubrir los proyectos de ilustradores y autores que no han visto la luz. Apunta la ilustradora Teresa Novoa que en la Feria "vemos las propuestas más interesantes, nos fijamos en el libro de calidad, aunque en Bolonia tienen mucha mayor presencia los títulos prescindibles. A partir de esta experiencia idealizamos la producción de Alemania, Inglaterra o Francia, sin darnos cuenta de que no deja de ser una minoría de cada país la que está interesada en hacer libros diferentes. Igual le sucede a muchos extranjeros con España".

Madurez, pero ¿y la calidad?
"Si habría que definir con una sola palabra la situación actual del mercado de la literatura infantil y juvenil en España, la palabra sería madurez". Con este dictamen se abre el Anuario sobre el libro infantil y juvenil publicado por SM. José Luis Cortés, director corporativo de este grupo, nos comenta: "Vivimos un momento de madurez. La rentabilidad del libro para niños y jóvenes, su crecimiento y bajo precio dan muestra de que es un mercado sano". En 2005, 11.756 títulos y 56.445.269 ejemplares producidos son datos que respaldan esta apreciación.

A fin de hacernos una imagen del volumen que estamos manejando, planteemos el caso hipotético de que la totalidad de estos libros fueron adquiridos por los 6.977.571 niños y jóvenes que ese año componían la población escolar española. La cantidad resultante son ocho libros por chaval. Pero las cifras son otras. Las ventas estuvieron cerca de los 40 millones de ejemplares y más de 16 millones de libros no fueron vendidos. De un modo similar, queda plasmado en el Anuario: "El balance entre la oferta y la demanda sufre en la literatura infantil y juvenil el mayor desajuste de los últimos años, con unas devoluciones [de las librerías a las editoriales] en torno al 30%".

Cortés comenta al respecto: "Las novedades son los libros que más se venden. Ello nos obliga a producir más novedades y, a su vez, la librería, ante la avalancha de nuevos títulos, hace grandes devoluciones". El constante incremento de nuevos títulos también se justifica, a juicio de Raúl González, por la aparición del lector especializado. Según el editor de Alfaguara, el joven de hoy "se interesa por un género, estilo o tema. Son muy variados en sus gustos y si quieres llegar a ellos tienes que realizar muchos tipos de productos". Es fácil constatar en las estanterías de las librerías la proliferación de obras de literatura fantástica e imitaciones de Harry Potter, y una muy fuerte presencia de novelas realistas que tratan problemas sociales como la discriminación, la anorexia, destinados al mercado de la lectura obligatoria escolar.

Mucha cantidad, ¿cuánta calidad? Rosa Tabernero, profesora de la Universidad de Zaragoza, nos responde: "Es cierto que se ha incrementado la producción literaria para niños y jóvenes e incluso goza hoy día de mayor presencia en los medios. Sin embargo, la tendencia general es la supeditación de lo literario a valores o funciones ajenas a su finalidad estética pero que, a cambio, la hacen accesible a un mercado particular. Tal es el caso de los libros de prescripción escolar donde lo que prima es la función formativa del texto". Esto hace, a su juicio, que el mercado editorial sea conservador, las propuestas más arriesgadas provengan de pequeños sellos y en la producción nacional prevalezcan los escritores consolidados, que aseguren ventas, sobre los autores nóveles.

A esta orilla del Atlántico
Desde hace pocos años ha aumentado la presencia de editoriales latinoamericanas en España. En el año 2002, la venezolana Ediciones Ekaré abrió sus puertas en Barcelona. Pablo Larraguibel, director para Europa, nos comenta a este respecto, "una editorial de libros infantiles y juveniles hoy en día difícilmente se puede entender o sostener sin que llegue, al menos en parte, a todos los mercados en español: América Latina, España y el sistema bibliotecario de EE.UU". El auge que este tipo de obras gozan en España y la crisis que viven los países latinoamericanos llevan a una editorial a arriesgarse en el complicado mercado español. Rosario Charquero, editora de la recién llegada Libros-álbum del eclipse, señala que fue la inestable situación Argentina de finales del 2001 el motor que la llevó a crear una editorial para niños: "La crisis nos obligó a encontrar alternativas creativas para imponerse en un mercado famélico, y sabíamos que no era copiando los modelos de colecciones preexistentes que se vería un nuevo producto en un horizonte ya superpoblado de libros. Nuestro trabajo se caracteriza por ofrecer libros muy cuidadosamente pensados y creados, apuntando a nichos que las grandes empresas suelen descartar". Pese a la calidad de ambos sellos, lograr cierta presencia y visibilidad en los expositores es la principal dificultad con la que se topan las pequeñas editoriales y, aún más, las de reciente incorporación. Magníficas editoriales como Camelia o Iamiqué han naufragado, pero todo hace pensar que cada vez serán más los sellos latinoamericanos de que probarán en esta orilla del Atlántico. Esperemos tener pronto entre nosotros los catálogos de Petra, Tecolote, Norma, Babel, Pequeño editor, Playco, Cosacnaify, entre tantos otros.

Gustavo PUERTA LEISSE

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