El alud de novedades desborda las librerías

Hay compras que pueden dejarse para más adelante. Pero cuando se trata de libros, no conviene que el interesado se despiste. Postergar la decisión puede suponer quedarse sin el volumen ansiado. La incontinencia de los editores, que convierte España en uno de los países donde más libros se publican, unida a la presión que reciben las librerías para exponer las novedades, se traduce en una rápida rotación de títulos. O lo que es lo mismo, en un sostenido incremento de los ejemplares publicados que se devuelven a las editoriales desde los puntos de venta.

En 2006, las devoluciones alcanzaron el 32,1% (tres puntos por encima del año anterior). Dicho de otro modo, uno de cada tres libros publicados fue devuelto a los editores. Así lo recoge el informe Comercio interior del libro en España en 2006, elaborado por la empresa Conecta Research & Consulting por encargo de la Federación de Gremios de Editores de España. Los resultados del estudio se suelen conocer tradicionalmente coincidiendo con la Feria Internacional del Libro Liber, cuya 25ª edición fue inaugurada ayer en Barcelona por los Príncipes de Asturias; el ministro de Cultura, César Antonio Molina, y el presidente de la Generalitat, José Montilla. La cita, que se celebra hasta el próximo viernes, reúne a 700 editoriales y empresas de 17 países, y tiene a Perú como país invitado.

Las explicaciones a esta avalancha de libros devueltos adoptan matices diferentes en función de los distintos agentes implicados en el sector. A juicio del presidente de los editores españoles, Jordi Úbeda, se trata de una tendencia creciente, "algo que yo pensaba que sólo ocurría aquí, pero en un viaje a Estados Unidos comprobé que allí también sucede". Y cree que tiene difícil solución por cuanto responde a la lógica del mercado.

Úbeda, quien ayer, durante la inauguración de Liber, lamentó que el precio fijo establecido en la nueva Ley del Libro excluya el libro de texto, atribuye la rápida rotación de los títulos a la presión por las ventas que experimentan los libreros. Y rechaza que en España se publique demasiado. "Es cierto, se edita mucho. Pero sólo lo necesario", defiende. Según el informe, en 2006 se publicaron en España 338.085.000 libros, correspondientes a 68.930 títulos distintos (un 1% menos que en 2005, si bien el total de ejemplares creció un 5,2%).

De modo muy distinto opina José Manuel Anta, de la Federación de Asociaciones Nacionales de Distribuidores de Ediciones (FANDE). A su juicio, el volumen de edición en España es "desorbitado". Para buscar soluciones que minimicen el impacto de las devoluciones, la FANDE impulsó hace un año y medio un debate entre distribuidores, editores y libreros, cuyas primeras conclusiones se presentarán mañana en Liber.

También desde el gremio de libreros de Cataluña se pone el acento en las implicaciones económicas del retorno de libros. Su presidenta, Imma Bellafont, habla de una preocupante "descapitalización" de las librerías, al hilo de una compleja política de las editoriales de la que sólo consiguen escapar las grandes librerías y las situadas en grandes ciudades, que tienen ocasión de preseleccionar los libros que ponen a la venta. En el resto de los casos, los editores envían grandes cantidades de ejemplares de cada nuevo título y las cobran a los libreros antes de que éstos hayan podido decidir si les interesan. Eso obliga a rechazar el material no deseado, a la par que a tener grandes cantidades de dinero invertidas, que los editores les reembolsan a 30 o 60 días.

El sostenido aumento de la devolución de libros se produce en el contexto de un sector que apenas crece, que en 2006 facturó 3.014 millones de euros, un 2,8% más que en 2005.

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