De las 10 editoriales más beneficiadas en los últimos años por Cultura, 6 figuran o han figurado en la Directiva de la AEA

24/10/06 MÁLAGA. A sus 23 años de vida la Asociación de Editores de Andalucía (AEA) se ha convertido en un monopolio que acapara el dinero público que la Junta de Andalucía destina al sector del libro. Esta "asociación de empresarios no lucrativa e independiente", según sus estatutos, se sostiene económicamente gracias al gobierno andaluz, que figura como organismo colaborador y le aporta más del 70 por ciento de sus ingresos. Además, la AEA incurre en irregularidades para recibir ayudas a la edición y sus gastos e ingresos se ocultan desde la Consejería de Cultura. Todo ello representando sólo a un cuarto de las 300 editoriales privadas que operan en la comunidad.

 

LAS 10 editoriales más beneficiadas en los últimos tres años por la Consejería de Cultura mediante la compra pública de sus libros pertenecen a la AEA, y al menos seis de ellas figuran o han figurado en su Junta Directiva. Es llamativo también que de las 40 empresas editoras beneficiadas durante los años 2002, 2003 y 2004, 36 sean de la AEA, que consiguió 1.187.573 euros de un total de 1.217.886 euros de las ayudas a la edición. Esta compra real de libros, mal llamadas ayudas a la edición, consiste en que las editoriales presentan a una comisión institucional su producción editorial del año y los proyectos para el siguiente, y dicha comisión decide a quién sí y a quién no le compra libros con destino a las bibliotecas de Andalucía.

 

LA empresa malagueña Arguval, cuyo director Francisco Argüelles parece el vicepresidente perpetuo de la AEA (lo es desde 1992, hace 14 años, fecha en que dejó de ser presidente: lo fue durante cuatro), recibió 50.206 euros en el trienio 2003-2005; El Almendro, cuyo representante, el profesor de la Universidad de Córdoba Jesús Peláez, abandonó en 2005 la presidencia de la AEA tras ocupar el cargo desde 1998, recibió en el mismo periodo de tiempo 54.952 euros. Peláez, según el registro mercantil, no ha figurado nunca ni como empresario ni como cargo representativo de la confusa empresa/fundación El Almendro.

 

ANTES que él, ocupaba el sillón de presidente de la AEA Abelardo Linares. Este caso es aún más particular porque Linares figura como administrador único de dos empresas editoras: Librería y Editorial Renacimiento S.A. y Librería y Editorial Renacimiento S.L. (La Espuela de Plata). Las ayudas a estas dos empresas (que comparten sede, teléfono, página web y correo electrónico) suman 162.216 euros en este trienio 03-05. Una situación que fuerza convenientemente la propia normativa que rige la concesión de dinero público de la Consejería de Cultura y que establece que "la ayuda total de minimis concedida a cualquier empresa no deberá exceder de 100.000 euros en un periodo de tres años".

 

SEGÚN esta misma orden, publicada en el BOJA nº 44, "quedan excluidas de estas ayudas (…) las obras de temática local y de ámbito y distribución restringidas". Sin embargo, han obtenido subvenciones títulos como ‘Guía de de la Sinagoga de Córdoba' (El Almendro), ‘Siete paseos por La Alhambra' (Proyecto Sur Ediciones) o ‘Salamanca de cerca' (Edilux), por poner tres ejemplos de cómo se ignoran las normas en este reparto.

 

EL que

Francisco Argüelles

siempre sean las mismas firmas las beneficiadas ha provocado que "muchas empresas se han desencantado con esta convocatoria y renuncian siquiera a presentarse" según refleja el Boletín de Andalucía Comunicación en su análisis del sector del libro. Una de las mayores críticas que señalan las editoriales ajenas a la AEA es la composición de la mesa que valora quién debe recibir las ayudas ya que en dicha comisión figura un representante de la AEA con derecho a voto. Y, sorprendentemente, un representante de Librerías y Artes Gráficas, esto es, del gremio de impresores.

 

EL dinero público llega por diferentes vías a la AEA. Por una parte, las ayudas a la promoción editorial, que pueden ser a obras editadas o a proyectos editoriales. Es decir, la Junta compra libros o paga por ideas de libros. De esta forma las editoriales logran rentabilizar su fondo de catálogo y emprender nuevos proyectos. Todo con la intención de poner estos textos a disposición de los ciudadanos a través de la red de bibliotecas públicas de la comunidad. Pero lo cierto es que no siempre llegan a las estanterías.

 

ESTE medio de comunicación envió un listado con 62 títulos en "proyecto de edición" en 2004 y 2005 a la Biblioteca Provincial de la Avenida de Europa de Málaga, una de las más completas y mejor surtidas de la ciudad. En septiembre de 2006 sólo había consignados en este centro 16 títulos de los 62 proyectos de edición subvencionados, apenas un 20%. En la respuesta de la biblioteca se indica que "hay títulos impresos en Málaga que, por temas de depósito legal, deberían estar aquí, y no es así…".

 

UNA segunda consulta más pormenorizada y cruzada al catálogo general de bibliotecas andaluzas y al ISBN (International Standard Book Number, o en español, Número Internacional Estándar del Libro), revela que algunos de los títulos que han recibido subvenciones públicas como proyectos de edición en 2004 no es que no estén en las bibliotecas, es que no existen, a día de hoy ni siquiera han sido editados. Así sucede con los citados ‘Guía de de la Sinagoga de Córdoba' (El Almendro) del profesor Jesús Peláez, anterior presidente de la AEA, que recibió 4.207,84 euros y ‘Siete paseos por La Alhambra' (Proyecto Sur Ediciones), que obtuvo 6.322 euros. Dos casos escandalosos porque han sido sufragados con dinero público, son de "temática local y ámbito restringido" y a día de hoy no son más que eso, proyecto. Tampoco han pasado

Rosa Torres, consejera de Cultura

todavía por la imprenta otras obras como ‘Autobiografía de Jerónimo de Pasamonte' (4.759,46 euros), ‘Origen de los indios del Perú, México, Santa Fé y Chile' (6.799 euros) y ‘Memorias de Don Diego de Estrada' (5.772 euros), todas ellas de Renacimiento S.L. (Espuela de Plata). Y no son las únicas.

 

POR otra parte, la AEA, para sobrevivir, recibe subvenciones distintas a las citadas ayudas a la edición. De la Consejería de Cultura (157.928 euros), la Consejería de Turismo (9.050 euros), de Extenda, Agencia Andaluza de Promoción Exterior (20.000 euros) y de la EPGPC, Empresa Pública de Gestión de Programas Culturales (7.675 euros), tal y como acreditan los presupuestos generales de la propia institución para 2006. Hasta el punto que las ayudas públicas a este grupo de emprendedores rozan el 70 por ciento de sus ingresos: 247.217 de los 360.017 euros presupuestados.

 

SEGÚN esos presupuestos de 2006, la AEA tiene prevista una partida para gastos generales (lo que en teoría cobra el secretario Félix Rodríguez y los administrativos) de 86.300 euros, curiosamente, coincidente con el ingreso de las cuotas ordinarias de sus asociados: 86.400 euros. Esto puede deberse a que lo único que no es subvencionable son los gastos de personal. Según estas cuentas, si la asociación dejara de recibir subvenciones de la noche a la mañana tendría irremediablemente que cerrar.

 

LAS cuentas de la AEA, siempre muy opacas, ocultan datos fundamentales como el sueldo del secretario Félix Rodríguez. "¿Cuánto gana el personal? ¿Cuánto el secretario y cómo? ¿Tiene nómina? ¿Emite factura por prestación de servicios? Si emite factura, ¿lo hace a nombre de alguna empresa y cuál y cuánto le ha facturado esta empresa a la AEA?", son algunas de las preguntas que algún asociado de los más antiguos ha realizado en asambleas. Siempre sin respuestas.

 

POR otro lado, indagar en la Junta de Andalucía sobre sus partidas presupuestarias a la AEA supone enfrentarse a un muro de silencio administrativo y evasivas de una a otra institución. Pese a las insistentes peticiones de este medio de comunicación, la Dirección General del Libro elude amablemente el tema. Desde la Consejería de Turismo se remite a Extenda y desde Extenda a la Consejería de Turismo en una desesperante delegación de funciones burocrática.

 

MIENTRAS, el viceconsejero de Cultura José María Rodríguez está de viaje, Christian Gros, director comercial de Extenda está de viaje y la EPGPC dice que ese no es asunto suyo. ¿Cuántos años y cuánto dinero ha destinado la Junta de Andalucía a la AEA? ¿Existe alguna justificación de todos los gastos reales que tiene la asociación ante el Gobierno Andaluz? ¿Se pueden consultar esas facturas? ¿Reciben otras editoriales ajenas a la AEA ayudas proporcionales o de esta clase? Son otras preguntas hechas que siguen sin respuesta.

 

TODO esto ocurre mientras la consejera de Cultura Rosa Torres asegura en el Parlamento Andaluz que todo está en orden, precisamente en la EPGPC, en alusión a las irregularidades detectadas por la Cámara de Cuentas en este organismo en 2004, cuando todavía estaba dirigido por la actual ministra de Cultura Carmen Calvo.

 

PUEDE leer el reportaje íntegro en el número 49 de EL OBSERVADOR:

- AEA-Consejería de Cultura: amistades lucrativas

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