Cuentos para críos rebeldes

Respetando el título de un artículo publicado en la revista digital Diagonal, y respondiendo a la sugerencia de la librería Kirico Diógenes, proponemos 5 lecturas para críos rebeldes, sabiendo que la rebeldía no es un sentimiento negativo sino un estado propio de la infancia relacionado con el aprendizaje y con el conocimiento de uno mismo. Nos unimos a la recomendación de Estrella Escriñá y os invitamos a leer con vuestros pequeños estos títulos, y algunos más que hemos añadido en el bloque de la derecha.

5 cuentos para críos rebeldes

 

Reseñamos algunos libros que entrarían dentro de la categoría de libros infantiles subversivos.
ESTRELLA ESCRIÑAMiércoles 23 de diciembre de 2009.  Número 115  Número 116

No todos los textos están disponibles porque el mercado editorial infantil agota rápidamente muchas de sus novedades y no las reedita, sin embargo todos ellos forman parte del fondo de la mayoría de las bibliotecas públicas.

Madrechillona. Editorial Lóguez
En la parte más seria del abanico encontramos este libro de Jutta Bauer. La historia se plantea en torno a los gritos de la madre, que son tan fuertes que desestructuran al protagonista. Las frases cortas y sencillas, completadas por las magníficas ilustraciones de la autora, nos van llevando por el dolor del protagonista, quien siente una gran impotencia ante lo que le pasa. Al final el pequeño recupera su forma y entonces nos encontramos con un rotundo final de una sola palabra: "Perdón". Es un libro en la frontera entre los libros para adultos y los libros para niños.

Éstos a veces hacen una interpretación literal de la rotura del personaje y las madres a menudo se sienten tocadas por este texto.

¡Esto no puede ser! De Brigitte Schär y Jacky Gleich. Editorial SM
Este texto refleja también la impotencia de los adultos pero plantea una situación de lo más sorprendente. Una noche de navidad la hija más pequeña de la casa se encierra en el salón para preparar su regalo a la familia. Los padres repiten la frase del título pero la niña "en realidad siempre ha hecho lo que ha querido.

Siempre se ha salido con la suya desde muy pequeña". Esta impotencia de los adultos se ve más acusada al tener un narrador en primera persona, el padre de la criatura. Finalmente la niña hace su trabajo y cuando todo está listo aparece con un sorprendente regalo que cambiará la vida de toda la familia para siempre.

Colección de mentiras ilustradas. Aitana Carrasco Inglés. Editorial Tandem
¿Cuántos cuentos clásicos y no tan clásicos advierten a los niños sobre el peligro de decir mentiras? Por fin un libro que dice la verdad. Los adultos dicen mentiras, muchas, y se las dicen a los niños, todo el tiempo.

Este libro combina a la perfección texto y dibujos para desvelar las ironías sobre la verdad del mundo adulto. Así una de las mentiras que los niños con los que he compartido el texto más reconocen es esa de "ya llegamos" y la ilustración nos muestra una familia apretada en un coche junto con un cartel que dice "playa 1.000 km". Así desvela muchas mentiras que nos decían a nosotros y que me temo seguimos diciendo; desde las consecuencias de tragarse los chicles o de no comer suficiente, hasta esa mentira tan cruel y tan arraigada de "a ti te encontré en la calle". Genial la interpretación que se hace en la ultima página sobre ‘el coco’ que viene a comerse a quienes duermen poco.

Fernando Furioso. Hiawyn Oram y Satoshi Kitamura. Editorial Lóguez
Este libro sobre las rabietas infantiles pone en juego la impotencia de los adultos ante ciertas situaciones. La furia de Fernando va in crescendo y aunque los adultos repiten una y otra vez "ya basta" el texto contesta: "Pero no bastó". Aquí la repetición de la frase y lo exagerado de la situación van llevando al lector dentro de esta violencia incontrolable para terminar con un final abierto: "¿Por qué fue que me puse tan furioso? Pero no se pudo acordar. ¿Y tú? ¿Te acuerdas?".

Pipi, Caca. Stephanie Blake. Editorial Corimbo
En la parte más humorística de este breve repaso, está este libro que no sólo es subversivo por su contenido, con ese conejo que sólo dice dos palabras, si no también en la estructura del texto.

Imitando a los cuentos clásicos, el pequeño mal hablado es devorado por el lobo.

Rescatado de dentro de su tripa, parece haber vuelto a los buenos modales. Y entonces, cuando los lectores ya estamos esperando un ‘colorín colorado’, la autora nos da con una sonora y escatológica palabra. Un éxito seguro para cualquier niño. Eso sí, prepárense los adultos para que sus contestaciones durante un día se conviertan en ‘pipi, caca’.

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